
Publicada el 23/10/2009 a las 14:48
CUANTOS MÁS CONOZCO, MAS QUIERO A MI PERRA IHay personas que son indecentes, impresentables: luego, hay buenas
personas, personas que ni fú ni fa y después
están las personas miserables, las malas personas.
Y últimamente hemos tenido dos ejemplos claros de estos últimos especimenes.
Uno, relacionado con el accidente que tuvimos con el autobús de AISA y del que afortunadamente, nuestra conductora favorita, Pilar, se va recuperando despacito despacito aunque todos sabemos que esa será una lesión que le dará la coña hasta que se jubile, pero que al menos le molestará menos de lo que hubiera podido ser y que los esclavistas indecentes de la línea que hace el servicio a Madrid, hubieran querido.
La preocupación de todos esos personajes por sus trabajadores solo es igualable a la que estos mismos cenutrios experimentan por los usuarios del servicio: NINGUNA.
Ni se dignan en interesarse por el estado de salud de su personal, únicamente se molestan en saber cuando van a darles de alta, aunque no estén recuperados, para continuar esclavizándoles y abusando de ellos.
Y luego están todos esos farfollas, mequetrefes, delincuentes de medio pelo, miserables hasta la saciedad y que buscan sacar un euro a costa de cualquier método por indeseable que sea: con denuncias falsas, por ejemplo, estafando no les importa a quien por una miseria.
Los que viven amargados y les molesta que el resto de mortales, estén contentos o sean mínimamente felices o simplemente, que lo den a entender o ellos lo crean. La última, que se presentarían voluntariamente a declarar en cualquier juicio que se lleve a cabo contra uno de los conductores de nuestra línea, solo por el hecho de estar de buen humor y no ser desagradable.
De todas formas, con ser eso de indeseables, no tiene ni punto de comparación con lo sucedido esta misma semana. La verdad es que no hay palabra, y mira que es rico el idioma castellano, porque ni MIERDA les define.
Y últimamente hemos tenido dos ejemplos claros de estos últimos especimenes.
Uno, relacionado con el accidente que tuvimos con el autobús de AISA y del que afortunadamente, nuestra conductora favorita, Pilar, se va recuperando despacito despacito aunque todos sabemos que esa será una lesión que le dará la coña hasta que se jubile, pero que al menos le molestará menos de lo que hubiera podido ser y que los esclavistas indecentes de la línea que hace el servicio a Madrid, hubieran querido.
La preocupación de todos esos personajes por sus trabajadores solo es igualable a la que estos mismos cenutrios experimentan por los usuarios del servicio: NINGUNA.
Ni se dignan en interesarse por el estado de salud de su personal, únicamente se molestan en saber cuando van a darles de alta, aunque no estén recuperados, para continuar esclavizándoles y abusando de ellos.
Y luego están todos esos farfollas, mequetrefes, delincuentes de medio pelo, miserables hasta la saciedad y que buscan sacar un euro a costa de cualquier método por indeseable que sea: con denuncias falsas, por ejemplo, estafando no les importa a quien por una miseria.
Los que viven amargados y les molesta que el resto de mortales, estén contentos o sean mínimamente felices o simplemente, que lo den a entender o ellos lo crean. La última, que se presentarían voluntariamente a declarar en cualquier juicio que se lleve a cabo contra uno de los conductores de nuestra línea, solo por el hecho de estar de buen humor y no ser desagradable.
De todas formas, con ser eso de indeseables, no tiene ni punto de comparación con lo sucedido esta misma semana. La verdad es que no hay palabra, y mira que es rico el idioma castellano, porque ni MIERDA les define.
Libro de visitas
