El fotolog de elgauchobesuqueiro http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/ Mon, 04 Jan 2010 07:36:54 +0100 FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net) LA LLORONA Leyenda Mexicana del Periodo Virreinal http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/la-llorona-leyenda-mexicana-del-periodo-virreinal-278/ <a href="http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/la-llorona-leyenda-mexicana-del-periodo-virreinal-278/"><img src="http://fotologs.miarroba.com/imgs.php?type=thumbnail&amp;id=5627788&amp;archivo_id=278&amp;date=1262523512" width="120" height="90" alt="LA LLORONA Leyenda Mexicana del Periodo Virreinal"/></a><br />Consumada la conquista y poco m&aacute;s o menos a mediados del siglo XVI, los vecinos de la ciudad de M&eacute;xico que se recog&iacute;an en sus casas a la hora de la queda, tocada por las campanas de la primera Catedral; a media noche y principalmente cuando hab&iacute;a luna, despertaban espantados al o&iacute;r en la calle, tristes y prolongad&iacute;simos gemidos, lanzados por una mujer a quien aflig&iacute;a, sin duda, honda pena moral o tremendo dolor f&iacute;sico. <br /> <br /> Las primeras noches, los vecinos content&aacute;banse con persignarse o santiguarse, que aquellos l&uacute;gubres gemidos eran, seg&uacute;n ellas, de &aacute;nima del otro mundo; pero fueron tantos y repetidos y se prolongaron por tanto tiempo, que algunos osados y despreocupados, quisieron cerciorarse con sus propios ojos qu&eacute; era aquello; y primero desde las puertas entornadas, de las ventanas o balcones, y enseguida atrevi&eacute;ndose a salir por las calles, lograron ver a la que, en el silencio de las obscuras noches o en aquellas en que la luz p&aacute;lida y transparente de la luna ca&iacute;a como un manto vaporoso sobre las altas torres, los techos y tejados y las calles, lanzaba agudos y trist&iacute;simos gemidos. <br /> <br /> Vest&iacute;a la mujer traje blanqu&iacute;simo, y blanco y espeso velo cubr&iacute;a su rostro. Con lentos y callados pasos recorr&iacute;a muchas calles de la ciudad dormida, cada noche distintas, aunque sin faltar una sola, a la Plaza Mayor, donde vuelto el velado rostro hacia el oriente, hincada de rodillas, daba el &uacute;ltimo angustioso y languid&iacute;simo lamento; puesta en pie, continuaba con el paso lento y pausado hacia el mismo rumbo, al llegar a orillas del salobre lago, que en ese tiempo penetraba dentro de algunos barrios, como una sombra se desvanec&iacute;a. <br /> <br /> &quot;La hora avanzada de la noche, - dice el Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Marroqu&iacute;- el silencio y la soledad de las calles y plazas, el traje, el aire, el pausado andar de aquella mujer misteriosa y, sobre todo, lo penetrante, agudo y prolongado de su gemido, que daba siempre cayendo en tierra de rodillas, formaba un conjunto que aterrorizaba a cuantos la ve&iacute;an y o&iacute;an, y no pocos de los conquistadores valerosos y esforzados, que hab&iacute;an sido espanto de la misma muerte, quedaban en presencia de aquella mujer, mudos, p&aacute;lidos y fr&iacute;os, como de m&aacute;rmol. Los m&aacute;s animosos apenas se atrev&iacute;an a seguirla a larga distancia, aprovechando la claridad de la luna, sin lograr otra cosa que verla desaparecer en llegando al lago, como si se sumergiera entre las aguas, y no pudi&eacute;ndose averiguar m&aacute;s de ella, e ignor&aacute;ndose qui&eacute;n era, de d&oacute;nde ven&iacute;a y a d&oacute;nde iba, se le dio el nombre de La Llorona.&quot; <br /> <br /> Tal es en pocas palabras la genuina tradici&oacute;n popular que durante m&aacute;s de tres centurias qued&oacute; grabada en la memoria de los habitantes de la ciudad de M&eacute;xico y que ha ido borr&aacute;ndose a medida que la sencillez de nuestras costumbres y el candor de la mujer mexicana han ido perdi&eacute;ndose. <br /> <br /> Pero olvidada o casi desaparecida, la conseja de La Llorona es antiqu&iacute;sima y se generaliz&oacute; en muchos lugares de nuestro pa&iacute;s, transformada o asoci&aacute;ndola a cr&iacute;menes pasionales, y aquella vagadora y blanca sombra de mujer, parec&iacute;a gozar del don de ubicuidad, pues recorr&iacute;a caminos, penetraba por las aldeas, pueblos y ciudades, se hund&iacute;a en las aguas de los lagos, vadeaba r&iacute;os, sub&iacute;a a las cimas en donde se encontraban cruces, para llorar al pie de ellas o se desvanec&iacute;a al entrar en las grutas o al acercarse a las tapias de un cementerio. <br /> <br /> La tradici&oacute;n de La Llorona tiene sus ra&iacute;ces en la mitolog&iacute;a de los antiguos mexicanos. Sahag&uacute;n en su Historia (libro 1&ordm;, Cap. IV), habla de la diosa Cihuacoatl, la cual &quot;aparec&iacute;a muchas veces como una se&ntilde;ora compuesta con unosatav&iacute;os como se usan en Palacio; dec&iacute;an tambi&eacute;n que de noche voceaba y bramaba en el aire... Los atav&iacute;os con que esta mujer aparec&iacute;a eran blancos, y los cabellos los tocaba de manera, que ten&iacute;a como unos cornezuelos cruzados sobre la frente&quot;. El mismo Sahag&uacute;n (Lib. XI), refiere que entre muchos augurios o se&ntilde;ales con que se anunci&oacute; la Conquista de los espa&ntilde;oles, el sexto pron&oacute;stico fue &quot;que de noche se oyeran voces muchas veces como de una mujer que angustiada y con llor&oacute; dec&iacute;a: &quot;&iexcl;Oh, hijos m&iacute;os!, &iquest;d&oacute;nde os llevar&eacute; para que no os acabe&iacute;s de perder?&quot;. <br /> <br /> La tradici&oacute;n es, por consiguiente, remot&iacute;sima; persist&iacute;a a la llegada de los castellanos conquistadores y tomada ya la ciudad azteca por ellos y muerta a&ntilde;os despu&eacute;s do&ntilde;a Marina, o sea la Malinche, contaban que &eacute;sta era La Llorona, la cual ven&iacute;a a penar del otro mundo por haber traicionado a los indios de su raza, ayudando a los extranjeros para que los sojuzgasen. <br /> <br /> &quot;La Llorona - cuenta D. Jos&eacute; Mar&iacute;a Roa B&aacute;rcena -, era a veces una joven enamorada, que hab&iacute;a muerto en v&iacute;speras de casarse y tra&iacute;a al novio la corona de rosas blancas que no lleg&oacute; a ce&ntilde;irse; era otras veces la viuda que ve&iacute;a a llorar a sus tiernos hu&eacute;rfanos; ya la esposa muerta en ausencia del marido a quien ven&iacute;a a traer el &oacute;sculo de despedida que no pudo darle en su agon&iacute;a; ya la desgraciada mujer, vilmente asesinada por el celoso c&oacute;nyuge, que se aparec&iacute;a para lamentar su fin desgraciado y protestar su inocencia.&quot; <br /> <br /> Poco a poco, al trav&eacute;s de los tiempos la vieja tradici&oacute;n de La Llorona ha ido, como dec&iacute;amos, borr&aacute;ndose del recuerdo popular. S&oacute;lo queda memoria de ella en los fastos mitol&oacute;gicos de los aztecas, en las p&aacute;ginas de antiguas cr&oacute;nicas, en los pueblecillos lejanos, o en los labios de las viejas abuelitas, que intentan asustar a sus inocentes nietezuelos, dici&eacute;ndoles: &iexcl;Ah&iacute; viene La Llorona! Sun, 03 Jan 2010 13:58:32 +0100 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/la-llorona-leyenda-mexicana-del-periodo-virreinal-278/ LEYENDA CALCHAQUÍ EL CARDENAL http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/leyenda-calchaqui-el-cardenal-277/ <a href="http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/leyenda-calchaqui-el-cardenal-277/"><img src="http://fotologs.miarroba.com/imgs.php?type=thumbnail&amp;id=5627788&amp;archivo_id=277&amp;date=1262433811" width="120" height="90" alt="LEYENDA CALCHAQUÍ EL CARDENAL"/></a><br />Cuando el a&ntilde;il y el rojo, el amarillo y el anaranjado, ti&ntilde;eron el cielo y el cerro con los colores del crep&uacute;sculo, pintando con tonos de incendio las talas, los mistoles, las jarillas, los algarrobos y los guayacanes, los guerreros de Pusquillo, el valiente cacique calchaqu&iacute;, descend&iacute;an por los senderos de la monta&ntilde;a abrupta.<br /> La brisa suave del atardecer llevaba hasta el valle el perfume de la jarilla, del ucle y de la flor del aire.<br /> La distancia que separaba a aquellos hombres de su aldea ind&iacute;gena era grande a&uacute;n. Tendr&iacute;an que caminar toda la noche para llegar antes del amanecer.<br /> El sol termin&oacute; de ocultarse por completo en occidente y el cielo perdi&oacute; los brillantes colores que le prestaban sus rayos.<br /> Comenz&oacute; a oscurecer.<br /> Por oriente apareci&oacute; la luna iluminando con luz tenue la b&oacute;veda azul.<br /> Apuraban el paso los guerreros ind&iacute;genas aprovechando la claridad de la noche de luna, que les permit&iacute;a marchar con seguridad por los peligrosos senderos de la monta&ntilde;a.<br /> Llegaron al bosque. El verde de los a&ntilde;osos cha&ntilde;ares, de las talas espinosas, de los yuchanes de amplia copa, de los viejos algarrobos, se intensificaba al ser alcanzado por los rayos de la luna que, al filtrarse por entre el follaje, dibujaban en la tierra caprichosas figuras de plata.<br /> Entraron al bosque los guerreros de Pusquillo. Marcharon por estrechos senderos acompa&ntilde;ados por el misterioso rumor de la selva, por el suave rozar de las alima&ntilde;as que la pueblan, por el vuelo de alg&uacute;n p&aacute;jaro cuyo sue&ntilde;o interrumpi&oacute; el paso de los intrusos...<br /> Un deseo los animaba: llegar cuanto antes a su pueblecito del valle de donde salieran hac&iacute;a ya cuatro lunas.<br /> Marchaban callados. S&oacute;lo se o&iacute;an sus voces cuando alguno de ellos, advertido de alg&uacute;n peligro, daba el alerta a los dem&aacute;s.<br /> Al frente iba Ancali, el hijo mayor de Pusquillo, valiente como &eacute;l y como &eacute;l querido y respetado por su pueblo.<br /> Llegaron a un claro del bosque. Ancali se detuvo de improviso, indicando a los dem&aacute;s, con un gesto, que suspendieran la marcha. Su mirada sorprendida estaba fija en una figura extra&ntilde;a que su sagacidad hab&iacute;a descubierto.<br /> Se acerc&oacute; a ella con toda precauci&oacute;n temiendo que se desvaneciera, y pudo comprobar que era real. Una hermosa joven, recostada contra un corpulento pacar&aacute;, dorm&iacute;a pl&aacute;cidamente. Un rayo de luna iluminaba su rostro p&aacute;lido, y arrancaba destellos de plata de la t&uacute;nica con que cubr&iacute;a su esbelto cuerpo. En su regazo descansaba un manojo de rosadas flores de samoh&uacute; cuyo perfume tenue percibieron los reci&eacute;n llegados.<br /> Rumores de admiraci&oacute;n de sus compa&ntilde;eros escuch&oacute; Ancali. Se acerc&oacute; sigiloso para no despertar a la ni&ntilde;a y, cuando se hallaba cerca, no pudo reprimir su entusiasmo:<br /> -&iexcl;Acchachay! -exclam&oacute; muy bajo.<br /> Como al conjuro de una orden misteriosa, despert&oacute; la joven y al verse rodeada por desconocidos, los mir&oacute; azorada. Se levant&oacute; con presteza y su mirada sorprendida se fij&oacute; en Ancali, alto, fornido, de rostro recio y expresi&oacute;n cordial que en ese momento con voz afable le preguntaba:<br /> -&iquest;Qui&eacute;n eres y qu&eacute; haces en los dominios de Pusquillo?<br /> -Soy Vilca, hija de Chasca y de Mama Quilla. Mi madre me env&iacute;a a la tierra para que siembre bondad entre los hombres -respondi&oacute; la ni&ntilde;a con dulce voz y expresi&oacute;n humilde.<br /> Era tanta su belleza, tanta sumisi&oacute;n hab&iacute;a en el tono y tanta ternura en las palabras, que Ancali se sinti&oacute; atra&iacute;do por la desconocida. Siguiendo un impulso generoso le ofreci&oacute;:<br /> -Ven a la tribu de mi padre donde ser&aacute;s bien recibida. Ven con nosotros...<br /> Un rayo de luna dio de lleno en el rostro de Vilca. Ella, entonces, creyendo ver en el hecho una demostraci&oacute;n de la conformidad de Mama Quilla, su madre, acept&oacute; agradecida.<br /> Se uni&oacute; a los guerreros y al frente del grupo, al lado de Ancali, march&oacute; por el sendero del bosque entre lianas y plantas trepadoras que ca&iacute;an desde las ramas de los &aacute;rboles semejando cascadas de verdura.<br /> La calma era total. De improviso, un lamento extra&ntilde;o, doloroso, surgido del interior del bosque cruz&oacute; el aire sobrecogiendo de espanto, con el mal&eacute;fico augurio de su grito, al grupo que marchaba desprevenido.<br /> -&iexcl;El alilicucu! &iexcl;El alilicucu! -dijeron en voz baja los guerreros de Pusquillo, capaces de las proezas m&aacute;s inveros&iacute;miles, pero que tem&iacute;an como si fueran ni&ntilde;os los misterios que consideraban sobrenaturales.<br /> Un nuevo lamento agudo y desesperado hendi&oacute; el aire y otra vez se oy&oacute; como un murmullo, el temor pintado en cada s&iacute;laba:<br /> -&iexcl;El alilicucu! &iexcl;El alilicucu!<br /> Al mismo tiempo, un solo pensamiento domin&oacute; a todos: &quot;&iquest;Qu&eacute; desgracia presagian los gritos de esa ave nocturna que nadie ha podido ver, pero que a todos causa terror?&quot; &quot;&iquest;Qu&eacute; nos ir&aacute; a suceder??<br /> Atemorizados, como bajo el peso de un vaticinio funesto, cruzaron el bosque.<br /> Cuando por fin salieron de &eacute;l, el valle dormido les devolvi&oacute; la tranquilidad perdida. La luna ba&ntilde;&oacute; con su luz de plata el sendero que deb&iacute;an recorrer...<br /> Hicieron el camino bajo un cielo sembrado de estrellas.<br /> Llegaron a los toldos cuando el lucero del alba brillaba con luz intensa en el firmamento. El sol asom&oacute; por oriente y las nubes se ti&ntilde;eron de lila y de oro. Del bosque, convertido por influjo de la aurora en sonora caja musical, llegaban el trino alegre de los p&aacute;jaros y el arrullo tierno de las palomas que despertaban con la naturaleza.<br /> La brisa tra&iacute;a de la sierra esencias de tomillo y de azahar.<br /> La vida recomenzaba. En la tolder&iacute;a f&aacute;cil era comprobarlo. Todos estaban en movimiento. Madrugadores por naturaleza, los primeros rayos del sol marcaban el comienzo de la actividad diaria y desde ese instante cada uno cumpl&iacute;a con la tarea que ten&iacute;a se&ntilde;alada.<br /> Ancali y sus compa&ntilde;eros fueron recibidos con alborozo.<br /> Los cazadores se despojaron de armas y flechas entregando a sus familiares el producto de tantos d&iacute;as dedicados a la caza: venados, guanacos, suris, plumas vistosas de raro colorido, pieles de jaguar...<br /> Vilca, mientras tanto, permanec&iacute;a ignorada. Nadie hab&iacute;a reparado en ella. Junto a un array&aacute;n florecido era muda espectadora de la escena que se desarrollaba ante sus ojos.<br /> De improviso oy&oacute;, a su lado, una voz que le preguntaba:<br /> -&iquest;Qui&eacute;n es la imilla que con asombro asiste a la llegada de nuestros cazadores?<br /> Di&oacute;se vuelta la ni&ntilde;a y vio, junto a ella, a un hombre de cierta edad, de tez cobriza, cabello lacio y mirada penetrante. Llevaba en su cabeza una toca redonda que ca&iacute;a hacia la espalda en un pliegue de forma triangular. Era la tanga usada por los hechiceros.<br /> Segura, por este hecho, de que se hallaba ante uno de ellos, iba a responderle, cuando oy&oacute; al desconocido que, al tiempo que clavaba su vista penetrante en ella, sonriendo volv&iacute;a a preguntarle:<br /> -&iquest;Qui&eacute;n eres, extranjera? &iquest;De d&oacute;nde vienes?<br /> -Soy Vilca -respondi&oacute; medrosa-. Soy la hija de Quilla y de su reinado vengo.<br /> -&iquest;C&oacute;mo llegaste hasta los dominios del gran cacique Pusquillo? -inquiri&oacute; curioso el hombre.<br /> -Los cazadores me encontraron en el bosque y con ellos he venido...<br /> En ese instante, del grupo de cazadores se separ&oacute; uno de ellos. Era Ancali, que con un precioso manojo de plumas de ave del para&iacute;so se dirig&iacute;a hacia donde se hallaba la extranjera.<br /> Asombrados miraron todos al hijo del cacique, y su sorpresa fue mayor cuando distinguieron a la desconocida que conversaba con Suri, el hechicero.<br /> Lleg&oacute; Ancali hasta ella y ofreciendo a Vilca las hermosas plumas, la invit&oacute;:<br /> -Toma, Vilca... Adorna tus cabellos y acomp&aacute;&ntilde;ame. Mi padre, el cacique Pusquillo, quiere verte. Ven.<br /> Obedeci&oacute; la ni&ntilde;a y pocos momentos despu&eacute;s se hallaba ante el cacique quien, ganado por su simpat&iacute;a y por su hermosura, la recibi&oacute; afable y cari&ntilde;oso considerando de buen augurio que Quilla, la reina de la noche, se hubiera dignado enviarles una hija suya.<br /> Mientras tanto Suri, el hechicero, despechado por lo que &eacute;l consider&oacute; un desprecio, al no ser llamado para la presentaci&oacute;n de la extranjera al curaca de la tribu, sinti&oacute; por ella, que absorb&iacute;a la atenci&oacute;n de todos, una envidia sin l&iacute;mites. Sus sentimientos mezquinos lo incitaron a cometer una injusticia, sintiendo desde entonces una marcada aversi&oacute;n por la dulce Vilca, ajena por completo a tal sentimiento. La odi&oacute; y se prometi&oacute; hacerle imposible la vida en la tribu hasta conseguir que la abandonara.<br /> Ignorando tan bajos prop&oacute;sitos y sinti&eacute;ndose, en cambio, querida por todos, Vilca era feliz, muy feliz en los dominios de Pusquillo.<br /> Suave y delicada por naturaleza, se granje&oacute; de inmediato la simpat&iacute;a y el cari&ntilde;o de la tribu. Particip&oacute; de las tareas de las mujeres y se adiestr&oacute; en el tejido del algod&oacute;n que cosechaban en las extensas plantaciones de la regi&oacute;n, constituyendo una de sus principales riquezas. Aprendi&oacute; a hilar la lana y a tejerla.<br /> Esa ma&ntilde;ana, muy temprano, Vilca, instalada frente a su telar, tej&iacute;a una tela destinada a hacer una t&uacute;nica por encargo del curaca, cuando lleg&oacute; Ancali.<br /> -Buen d&iacute;a, Vilca. &iquest;Qu&eacute; tejes tan temprano? -la salud&oacute;.<br /> -Buen d&iacute;a Ancali. &iexcl;Qu&eacute; pronto has vuelto! Tu padre me ha encargado que teja una t&uacute;nica de cumbi para enviar a su Se&ntilde;or.<br /> -Hermoso est&aacute; quedando tu trabajo, Vilca. Su brillo y su finura har&aacute;n que mi padre se sienta orgulloso de presentarla al Inca.<br /> -Es un placer trabajar con lana de vicu&ntilde;a. La prefiero a la de guanaco que debo emplear para tejer nuestros vestidos de abasca, tan burdos y gruesos. Y t&uacute; &iquest;qu&eacute; traes en tu llama cargada? &iquest;De d&oacute;nde vienes?<br /> -Acabo de llegar de Andalgal&aacute;, donde he ido en busca de anta.<br /> -&iquest;Lo conseguiste?<br /> -&iexcl;Ya lo creo! Es metal que abunda en esa regi&oacute;n, de modo que he tra&iacute;do en gran cantidad. Mira la carga de mi llama y dime si no tengo raz&oacute;n. Voy a descargarla, que el viaje ha sido largo y el animalito merece descansar; pero antes quiero darte esto que he tra&iacute;do para ti... -termin&oacute; diciendo, al tiempo que le entregaba un objeto de plata que Vilca tom&oacute; con cuidado.<br /> -&iexcl;Oh, Ancali! &iexcl;Qu&eacute; topo precioso! Es de plata y de cobre -agreg&oacute; coloc&aacute;ndolo sobre su pecho como deseosa de ver el efecto que causaba.<br /> Era un disco de metal del que se desprend&iacute;a un alfiler.<br /> -&iquest;Te agrada mi regalo?<br /> -&iexcl;Tanto...! que espero ansiosa que llegue la primera fiesta para lucirlo y con &eacute;l prender mi manta. Eres muy bueno, Ancali. Muchas gracias<br /> Ninguno de los dos supon&iacute;a que en ese momento alguien, oculto muy cerca, observaba la escena con fastidio.<br /> Era Suri, el hechicero, que, despechado y con odio, murmur&oacute; para s&iacute;:<br /> &quot;No te ha de durar mucho esta felicidad, Vilca, ambiciosa. &iquest;Crees que llegar&aacute;s a ser la esposa del hijo del cacique? Ya ver&aacute;s que no podr&aacute;s lograrlo. Yo lo impedir&eacute;, intrusa...&quot;<br /> Ancali, mientras tanto, hab&iacute;a ido a descargar su llama.<br /> De all&iacute; volv&iacute;a cuando lo alcanz&oacute; un muchacho que lo llamaba pues su padre deseaba verlo. Al pasar junto a Vilca, le dijo:<br /> -Mi padre me llama. En cuanto pueda, volver&eacute;. Tengo deseos de conversar contigo. Hasta luego.<br /> -Hasta luego, Ancali. Aqu&iacute; estar&eacute; esper&aacute;ndote.<br /> No crey&oacute; encontrar as&iacute; a su padre. Estaba muy d&eacute;bil y su aspecto, su palidez y su falta de energ&iacute;a, dec&iacute;an bien a las claras que estaba enfermo. Ancali, sorprendido y ansioso, le pregunt&oacute;:<br /> -&iquest;Qu&eacute; te sucede, padre? &iquest;No te encuentras bien?<br /> -As&iacute; es, hijo m&iacute;o. Las fuerzas me faltan... &iexcl;Me siento tan d&eacute;bil!<br /> -Pero &iquest;qu&eacute; ha sucedido durante mi ausencia? No estabas enfermo cuando me fui...<br /> -No... Tienes raz&oacute;n. De pronto me he sentido d&eacute;bil... Las piernas no me sostienen y creo que cada d&iacute;a que pasa estoy peor. Temo que nuestros antepasados me llamen a su lado al Pa&iacute;s de las Almas...<br /> -&iexcl;Eso no puede ser, padre! Te habr&aacute;s descuidado. &iquest;Tomas los remedios que te indic&oacute; Suri?<br /> -S&iacute;... hijo... s&iacute; -balbuce&oacute; el viejo curaca.<br /> -No ser&aacute;n suficientes. Si es necesario llamaremos a otro machi...<br /> -No... No habr&aacute; necesidad. Suri me cuida con esmero. Todos los d&iacute;as a la ca&iacute;da de la tarde y mirando los &uacute;ltimos rayos esconderse detr&aacute;s del horizonte, tomo en presencia del hechicero la poci&oacute;n de hierbas que &eacute;l prepara para m&iacute;... Pero ya lo ves, nuestros dioses quieren llevarme de la tierra y yo siento que voy a morir...<br /> -&iexcl;No ser&aacute;, padre! &iexcl;Te curar&aacute;s!<br /> -Se cumplir&aacute; la voluntad de nuestros genios tutelares; pero es necesario estar preparado. Por eso te he llamado, Ancali. T&uacute; has de sucederme en el poder y no quiero morir sin que hayas elegido a la compa&ntilde;era de tu vida. Elige entre nuestras doncellas... Que sea buena y justa como tu madre lo fue... S&oacute;lo as&iacute; te har&aacute; feliz y har&aacute; la felicidad de tu pueblo. Y yo morir&eacute; tranquilo...<br /> -Padre, mi elecci&oacute;n est&aacute; hecha y s&oacute;lo aspiro a tu aprobaci&oacute;n -respondi&oacute; Ancali-. Quiero a Vilca, padre, y si no me he animado antes a confes&aacute;rtelo, es que, por tratarse de una extranjera, tem&iacute; tu desaprobaci&oacute;n. Pero ahora s&eacute; que la quieres y que aprecias sus condiciones. &iquest;Conscientes, padre, en que ella y no otra sea mi compa&ntilde;era? Es buena, justa y humilde. Es la &uacute;nica capaz de hacerme feliz. &iquest;Lo consientes padre?<br /> -No s&oacute;lo lo consiento, sino que lo apruebo, hijo m&iacute;o. Vilca es buena y afable y es hija de Quilla. Debemos sentirnos orgullosos de que nos haya entregado a su hija. Los dioses han querido favorecernos. Estoy muy contento con tu elecci&oacute;n, hijo... Ve a buscar a Vilca... Quiero que conozca mi aprobaci&oacute;n... Ser&aacute; necesario que la ceremonia se lleve a cabo cuanto antes... -termin&oacute; el curaca, desfallecido.<br /> -No ser&aacute; tan pronto, padre. Antes quiero ir al Nevado de Pisca Cruz en busca de la raspadura de piedra de la cumbre, del lugar donde caen los rayos, que curar&aacute; tus males. Vilca te cuidar&aacute; durante mi ausencia y a mi vuelta, cuando te halles completamente restablecido, me unir&eacute; a ella para siempre. mama Quilla nos proteger&aacute; desde el cielo. Voy en busca de mi novia, padre.<br /> Al salir de la casa, Ancali se cruz&oacute; con Suri que llegaba, como todas las tardes, con la poci&oacute;n destinada a su padre.<br /> En el horizonte, encendido en fulgores de incendio, el sol escond&iacute;a sus &uacute;ltimos rayos.<br /> Corri&oacute; Ancali en busca de su prometida. Cuando volvi&oacute; con ella, feliz al poder realizar su mayor deseo, la present&oacute; a su padre.<br /> El anciano se hallaba tendido en el lecho, con los ojos cerrados, respirando con dificultad.<br /> Desde un rinc&oacute;n en sombras, observaba Suri. Ancali tuvo un sobresalto. Su padre estaba peor que cuando &eacute;l lo dejara hac&iacute;a unos instantes. Vilca frot&oacute; la frente del anciano con hierbas arom&aacute;ticas y el viejo cacique abri&oacute; los ojos. Despu&eacute;s, con dificultad, levant&oacute; una mano y con voz desfallecida balbuce&oacute;:<br /> -Que se&aacute;is felices, hijos m&iacute;os. Que nuestros dioses os protejan...<br /> Cerr&oacute; los ojos nuevamente y recost&oacute; pesadamente la cabeza.<br /> Vilca y Ancali se miraron consternados.<br /> El hijo tom&oacute; una resoluci&oacute;n:<br /> -Qu&eacute;date con &eacute;l, Vilca. No te separes de su lado. Yo corro al Nevado de Pisca Cruz a buscar la piedra que cura...<br /> Al o&iacute;r estas palabras sali&oacute; el machi de la sombra y encar&aacute;ndose con los j&oacute;venes, profetiz&oacute;:<br /> -Los dioses no est&aacute;n contentos, por eso quieren la muerte del curaca. Hay en la tribu alguien que provoca la ira de nuestros antepasados. Alguien a quien debe haber enviado Zupay... &iexcl;Ten cuidado, Ancali!<br /> Con paso mesurado y una significativa mirada cargada de odio dirigida a Vilca, sali&oacute; el hechicero.<br /> -&iquest;Qu&eacute; ha querido decir el machi, Ancali? &iquest;Por qu&eacute; me mir&oacute; con encono? &iquest;Por qu&eacute; sospecha que soy enviada de Zupay?<br /> -Nada puedo explicarme -repuso consternado el joven-. Pero en cambio desconf&iacute;o... Desconf&iacute;o de Suri. Sus p&oacute;cimas empeoran a mi padre. Creo que en lugar de buscar la salvaci&oacute;n de su vida, trata de darle muerte. Y mi padre, en cambio, &iexcl;conf&iacute;a en &eacute;l! &iexcl;Con qu&eacute; fe sigue sus consejos y toma los brebajes preparados por &eacute;l! Yo, por mi parte, he cre&iacute;do comprender que Suri nos odia... Pero, &iquest;por qu&eacute;? -termin&oacute; ansioso.<br /> -Ancali... escucha... Nunca quise hablarte de esto porque no hall&eacute; raz&oacute;n para hacerlo. Pero ahora es necesario que sepas... A quien odia el machi es a m&iacute;... Me lo dijo hace tiempo... para convencerme de que abandonara la tribu... Y me amenaz&oacute; con males irreparables... de los que habr&iacute;a de sentirme culpable... No lo cre&iacute;. Sin duda ha llevado la venganza contra tu padre por haberme admitido en sus dominios...<br /> -&iexcl;C&oacute;mo es posible! -le interrumpi&oacute; Ancali indignado-. &iquest;Qu&eacute; raz&oacute;n puede tener?<br /> -Supone que yo, hija de Quilla, poseo facultades superiores a las suyas y desea arrojarme de aqu&iacute;. El no ve con buenos ojos nuestro matrimonio. Cree que es la oportunidad que busco para ejercer luego mis poderes contra &eacute;l y quiere vengarse en ti para que me arrojes de tu lado. &iexcl;No permitas que contin&uacute;e atendiendo al cacique!<br /> -T&uacute; confirmas mis sospechas... No abandones a mi padre mientras dure mi ausencia. Correr&eacute; tan r&aacute;pido como el venado y dentro de dos d&iacute;as, cuando Inti env&iacute;e sus rayos m&aacute;s c&aacute;lidos a la tierra, estar&eacute; de vuelta con la piedra milagrosa que salvar&aacute; a mi padre...<br /> Se despidi&oacute; Ancali y desde ese momento Vilca no se separ&oacute; del anciano curaca. Este, agobiado por la fiebre yac&iacute;a inconsciente, mientras de sus labios brotaban palabras entrecortadas pronunciadas en el delirio.<br /> La noche fue terrible. Entre estertores y gemidos pas&oacute; el enfermo sus horas.<br /> Vilca, con el cari&ntilde;o y la suavidad que le eran propios, cubr&iacute;a la frente ardorosa con hierbas arom&aacute;ticas.<br /> Un rayo de luna penetraba por la abertura de la entrada.<br /> A la madrugada creyeron que el enfermo reaccionaba. Su lucidez era completa y aunque se expresaba con dificultad, sus ideas eran claras. Llam&oacute; a la futura esposa de su hijo para decirle:<br /> -Vilca, hija... ya puedo llamarte as&iacute; porque te considero hija m&iacute;a... Voy a morir... Lo presiento... Nuestros antepasados me llaman a su lado y mi hora llega. Haz feliz a Ancali y dile, cuando llegue, que espero que su gobierno sea justo... que no descanse hasta lograr la mayor felicidad y el completo bienestar de su pueblo... Ahora, hija m&iacute;a, llama a Llamta. Es el m&aacute;s adicto de mis guerreros. Quiero morir mirando el cielo... Quiero que me lleven bajo los &aacute;rboles...<br /> Los deseos de Pusquillo se cumplieron. Entre varios fornidos guerreros lo transportaron fuera, coloc&aacute;ndolo bajo la sombra de un a&ntilde;oso y corpulento cha&ntilde;ar cuyas flores amarillas ca&iacute;an como lluvia de oro sobre el cuerpo del cacique.<br /> Rodearon el lecho del enfermo con flechas clavadas en el suelo para evitar que la muerte pasara.<br /> Luego, el machi, presidiendo las ceremonias para rogar por la salud del curaca, invoc&oacute; a Yastay, diciendo con voz mon&oacute;tona y dolorida:<br /> <br /> Yastago, abuelo viejo,<br /> perdone si le han hecho mal,<br /> &iexcl;padrecito viejo, kusiya! <br /> <br /> De inmediato, con tutusca y ma&iacute;z bien yuto, amasaron una figura de guanaco, lo ba&ntilde;aron en chicha y lo cubrieron con hojas de coca.<br /> Una vez as&iacute; preparado, pasaron el peque&ntilde;o guanaco por el cuerpo del enfermo haci&eacute;ndolo con especial cuidado sobre la cabeza. Limpiaron con cunti la grasitud dejada sobre la piel del curaca por la figura del animalito, y una vez cumplido este rito, enterraron al peque&ntilde;o guanaco en un lugar cercano a donde se hallaba el cacique moribundo, y lo rociaron con abundante chicha. Mientras tanto, grandes org&iacute;as acompa&ntilde;adas por cantos y s&uacute;plicas se realizaban en las proximidades de este sitio, ofrecidas a los dioses para que tomaran a su cargo la salvaci&oacute;n del enfermo.<br /> Al lado de &eacute;ste se encontraba Vilca, que, como lo prometiera, no abandon&oacute; un instante al padre de su novio.<br /> En el cielo temblaban las estrellas...<br /> La respiraci&oacute;n del viejo curaca era penosa y entrecortada. De vez en cuando un rictus de dolor se dibujaba en su rostro. Sus manos se crispaban sobre la manta que lo cubr&iacute;a, y sus labios resecos balbuceaban apenas:<br /> -Agua...<br /> Vilca, entonces, con suma dificultad lo incorporaba y vali&eacute;ndose de un puco le daba de beber.<br /> As&iacute; pas&oacute; la noche.<br /> Al amanecer, cuando el cielo comenzaba a trocar los oscuros tintes por los celestes gris&aacute;ceos de la aurora; cuando la vida volv&iacute;a a renacer, el alma del anciano cacique vol&oacute; a la regi&oacute;n de lo desconocido. Al aparecer los primeros rayos del sol, abri&eacute;ndose camino en las tinieblas, Pusquillo muri&oacute;.<br /> Al mismo tiempo se oyeron estridentes gritos, alaridos podr&iacute;a decirse. Eran los s&uacute;bditos del anciano curaca que as&iacute; exteriorizaban su dolor.<br /> Los pla&ntilde;ideros contratados para el caso no tardaron en hacerse presentes, y a poco de llegar dieron comienzo a su obligaci&oacute;n consistente en llantos ruidosos y tristes cantos, en los que se hac&iacute;a referencia a las haza&ntilde;as cumplidas en vida por el difunto, y se ensalzaba su obra, sus condiciones y sus bondades.<br /> Cerca del cad&aacute;ver, en una fogata encendida al efecto, quemaron hojas que desped&iacute;an espesas columnas de humo.<br /> Mientras tanto, hombres y mujeres, uni&eacute;ndose al duelo, saltaban y danzaban a su alrededor.<br /> Suri, con expresi&oacute;n maliciosa, observaba desde lejos, comprobando satisfecho el logro de sus deseos. Una parte de su venganza se hab&iacute;a cumplido: el veneno, suministrado diariamente al cacique en peque&ntilde;as dosis, hab&iacute;a surtido el efecto esperado.<br /> Vilca, por su parte, pensaba desesperada en Ancali, cuyo viaje al Nevado Pisca Cruz resultaba in&uacute;til.<br /> El sol, mientras tanto, enviaba los rayos que hacen madurar la mies y germinar la semilla. Y como siempre, junto a la muerte, vibraba la vida en un canto de fe y esperanza infinitas...<br /> Dos d&iacute;as despu&eacute;s regres&oacute; Ancali. Llegaba triunfante, despu&eacute;s de haber arrancado a la cumbre m&aacute;gica de la monta&ntilde;a el remedio maravilloso capaz de devolver a su padre la salud perdida.<br /> Poco dur&oacute; la expresi&oacute;n alegre de su rostro. Al acercarse a los alrededores de su pueblo, f&aacute;cil le fue adivinar la tragedia ocurrida durante su ausencia y convencerse de la inmensa desgracia que lo hab&iacute;a alcanzado. Su padre hab&iacute;a muerto. No ten&iacute;a necesidad de preguntarlo. Lo le&iacute;a en los rostros amigos que lo miraban con compasi&oacute;n, en las bocas cerradas de la tribu que no se animaban a darle la fatal noticia.<br /> Arroj&oacute; Ancali la chuspa que conten&iacute;a las raspaduras de la piedra milagrosa y corri&oacute; al lugar donde yac&iacute;a su padre muerto. Ya no le qued&oacute; ninguna duda.<br /> El pla&ntilde;idero coro de las endecheras, con sus cuerpos envueltos en mantas de colores, continuaba relatando con cantos y sollozos las haza&ntilde;as y glorias del difunto, mientras el resto de los presentes, incansables, segu&iacute;a acompa&ntilde;ando la ceremonia con danzas, saltos y alaridos de dolor. De vez en cuando, sobresaliendo del coro, se o&iacute;a alg&uacute;n grito estridente destinado a conjurar a Zupay o a Chiqui, que sin duda rondaban por all&iacute;.<br /> Frente al sepulcro preparado, colocadas en palos, estaban las ovejas asadas de las que se val&iacute;a el machi para conocer el destino del difunto en el &quot;pa&iacute;s de los muertos&quot;.<br /> Encontr&oacute; a Vilca, tal como se lo prometiera, junto al curaca muerto.<br /> Al llegar Ancali, cedi&oacute; al hijo el puesto que le correspond&iacute;a dirigi&eacute;ndose ella a la orilla del arroyo que, con sus aguas, fertilizaba el valle. Se sent&oacute; en una piedra y qued&oacute; pensativa.<br /> De su abstracci&oacute;n la sac&oacute; una voz conocida y repulsiva que le dec&iacute;a:<br /> -&iquest;Has venido a gozar de tu obra? &iquest;Tienes ya proyectos para el futuro?<br /> Era Suri, que con todo cinismo acusaba a la inocente Vilca de la muerte de Pusquillo.<br /> -&iquest;Mi obra, has dicho? -pregunt&oacute; a su vez, iracunda, la doncella.<br /> -Tu obra, &iexcl;s&iacute;! En una oportunidad te dije que si no abandonabas la tribu, la desgracia caer&iacute;a sobre los que te quisieran, y he cumplido. Hoy vuelvo a decirte: Si no abandonas estos lugares, te juro que te arrepentir&aacute;s y cuando lo hagas, &iexcl;ser&aacute; tarde!<br /> -Nada podr&aacute;s en contra de m&iacute;... Muy pronto ser&eacute; la esposa de Ancali y &eacute;l, como jefe, sabr&aacute; dar cuenta de tu osad&iacute;a -respondi&oacute; Vilca indignada.<br /> -Ya sabr&eacute; impedir que tus planes prosperen -dijo con sorna el machi, y agreg&oacute;: Yo indicar&eacute; qui&eacute;n ha de suceder al viejo curaca, y no ser&aacute; por cierto Ancali como t&uacute; mal supones -termin&oacute; el malvado hechicero con una mueca desde&ntilde;osa.<br /> Suri era muy respetado en la tribu. Los poderes sobrenaturales que se le reconoc&iacute;an hac&iacute;an considerarlo un ser superior enviado por los dioses tutelares. Su palabra se o&iacute;a con inter&eacute;s y sus consejos eran seguidos sin discusi&oacute;n.<br /> Valido de estas prerrogativas, el terrible hechicero, siguiendo un plan trazado de antemano, dej&oacute; a Vilca para dirigirse a la casa de Anca, el m&aacute;s anciano y m&aacute;s respetado de los que formaban el Consejo de Ancianos, que era el que deb&iacute;a designar al nuevo jefe de la tribu.<br /> Con palabra persuasiva y acento terminante, como si se tratara de la m&aacute;s cierta de las revelaciones, le dijo:<br /> -A tu gran sabidur&iacute;a e inigualada experiencia, quiero librar el secreto que me han revelado los astros. Una gran desgracia se cierne sobre nuestra tribu... Horas amargas tendremos que pasar, pues estamos a merced de una impostora que miente, dici&eacute;ndose hija de Quilla para ser admitida con confianza entre nosotros. Pero mi poder ha descubierto su supercher&iacute;a y yo puedo decirte, &iexcl;oh gran Anca!, que la extranjera miente. &iexcl;Es una enviada de Zupay llegada para labrar nuestra desgracia! Por lo tanto, debe ser condenada a morir. &iexcl;Si as&iacute; no lo hici&eacute;ramos, los mayores malos acabar&aacute;n con nosotros como lo ha hecho con nuestro gran cacique!<br /> Impresionado por tales palabras, apresur&oacute;se Anca a convocar al Consejo de Ancianos que de inmediato resolvi&oacute; condenar a muerte a la infortunada Vilca.<br /> Nada se le particip&oacute; a Ancali, temerosos de que se opusiera al designio de los astros por salvar a su prometida, y esa noche, cuando todo era quietud y paz en la tribu, los que deb&iacute;an hacer cumplir la pena, amparados por la oscuridad de la noche sacaron a Vilca de la casa donde estaba descansando y la llevaron a la monta&ntilde;a en la cual le dar&iacute;an muerte, luego de cumplir ritos establecidos.<br /> Una vez all&iacute;, buscaron una piedra alta y angosta a la cual la ataron.<br /> De inmediato, a cierta distancia esparcieron hierbas olorosas y, mientras Suri hac&iacute;a conjuros para alejar a Zupay, uno de los ancianos encendi&oacute; las hierbas que desprendieron un humo denso de olor acre.<br /> La infeliz Vilca gritaba su inocencia y lanzaba desesperados llamados a su prometido a quien ped&iacute;a socorro.<br /> La luna, desde el cielo, era mudo testigo de esta escena desgarradora.<br /> Suri, por el contrario, se sent&iacute;a muy feliz. Todo suced&iacute;a de acuerdo a sus m&aacute;s &iacute;ntimos deseos y a sus bien trazados planes. &iexcl;Por fin iba a lograr la desaparici&oacute;n de la intrusa!<br /> Sin embargo, no contaba el malvado hechicero con el cari&ntilde;o y el respeto que sent&iacute;an por Ancali sus subordinados.<br /> Uno de ellos, joven audaz y valiente era Guasca. Volv&iacute;a de acompa&ntilde;ar hasta el l&iacute;mite de los dominios de Pusquillo al cacique de una tribu vecina venido para asistir a las ceremonias f&uacute;nebres del difunto curaca.<br /> Al pasar cerca del lugar se&ntilde;alado para el sacrificio de Vilca, Guasca, favorecido por la luna que continuaba iluminando la escena, not&oacute; que algo ins&oacute;lito suced&iacute;a. Los angustiosos gritos de la doncella atrajeron su atenci&oacute;n.<br /> Se acerc&oacute; cauteloso tratando de no ser visto y observ&oacute;. Reconoci&oacute; a Vilca, y al o&iacute;r que se repet&iacute;an sus desesperados llamados a Ancali abandon&oacute; el lugar, corriendo a avisar a su jefe.<br /> Pronto estuvo ante &eacute;l poni&eacute;ndolo al tanto de lo que ocurr&iacute;a.<br /> De inmediato parti&oacute; Ancali al frente de varios guerreros que no lo abandonaban nunca.<br /> Cuando lleg&oacute; al lugar del sacrificio, los conjuros y las ceremonias continuaban. Vilca, desfalleciente, la cabeza ca&iacute;da sobre el pecho, lloraba su infortunio.<br /> Corri&oacute; Ancali a librarla de las ligaduras y cuando ya la crey&oacute; salvada, una lluvia de flechas parti&oacute; del grupo de verdugos de la hermosa y dulce Vilca.<br /> Decididos, respondieron al ataque los j&oacute;venes guerreros de Ancali y cuando descontaban la victoria, un grito angustioso de &eacute;ste les indic&oacute; que su jefe hab&iacute;a sido alcanzado por alguna flecha enemiga.<br /> As&iacute; era en efecto. De la cabeza del intr&eacute;pido muchacho manaba abundante sangre que Vilca trataba de resta&ntilde;ar con sus manos cari&ntilde;osas.<br /> La vida hu&iacute;a por la herida abierta y Ancali comenz&oacute; a desfallecer.<br /> Angustiada, un gemido brot&oacute; de la garganta de la infortunada doncella que se abraz&oacute; a su prometido como queriendo infundirle la energ&iacute;a que le faltaba.<br /> Ese fue el momento que quiso aprovechar Suri para apoderarse de los j&oacute;venes; pero cuando ya crey&oacute; tenerlos a su alcance, debi&oacute; sufrir la m&aacute;s cruel de las derrotas.<br /> Los cuerpos de Vilca y de Ancali se achicaron y perdieron su forma humana tomando, en cambio, las de dos hermosos pajaritos grises, cuyas cabecitas blancas estaban adornadas con un llamativo penacho rojo, tan rojo como la sangre que manaba de la herida que la flecha traicionera caus&oacute; a Ancali.<br /> Aun as&iacute;, Suri quiso tomarlos, pero las dos avecillas, abriendo las alas echaron a volar hasta posarse, muy juntas, en la rama de un tarco para entonar desde all&iacute; una melod&iacute;a muy dulce, conjunci&oacute;n de amor y libertad que pobl&oacute; los aires con armon&iacute;as de cristal.<br /> No desesper&oacute; el malvado Suri, y tomando el arco y las flechas arroj&oacute; una a las avecillas. Mas, &iexcl;oh justicia de los dioses buenos!, la flecha mal arrojada se volvi&oacute; contra el hechicero, incrust&aacute;ndose en su coraz&oacute;n y terminando con un ser tan perverso que s&oacute;lo caus&oacute; males entre los que le rodearon.<br /> Mientras, desde la rama del tarco en flor, llegaba el canto alegre de las nuevas avecillas...<br /> La luna continuaba enviando a la tierra sus rayos de plata.<br /> En esta forma, dicen los calchaqu&iacute;es, nacieron los cardenales, que as&iacute; acrecentaron el n&uacute;mero de las aves que regalan nuestra vista y deleitan nuestros o&iacute;dos con las m&aacute;s exquisitas melod&iacute;as.<br /> <br /> Referencias<br /> El cardenal es un p&aacute;jaro de tama&ntilde;o mediano y de agradable aspecto que nidifica en los montes.<br /> De plumaje compacto, tiene el lomo de color gris acero; el pecho y el abdomen, blanco ceniciento; la garganta y la cabeza, rojo vivo, lo mismo que el penacho de suaves plumitas en que &eacute;sta termina. Una l&iacute;nea blanca separa el rojo de la cabeza del gris del lomo.<br /> El pico es casi recto, fuerte, con la particularidad de tener el maxilar superior que sobresale del inferior.<br /> Las alas son estrechas y puntiagudas y la cola, larga y cuadrada.<br /> Movedizo, &aacute;gil y vivaz, es muy cantor. Su canto, en forma de gorjeos o silbidos, es fuerte y muy agradable, y se asemeja a los sonidos que brotan de una flauta.<br /> El nido, de paja, plumas y cerda, muy liviano, lo construye en los &aacute;rboles y arbustos.<br /> Los huevos son pardo verdosos con peque&ntilde;as manchas blancas.<br /> Habita lugares donde existen plantaciones de &aacute;rboles y arbustos.<br /> Se alimenta especialmente de granos; pero come frutas, hortalizas, insectos y hasta carne.<br /> Los guaran&iacute;es lo llaman ac&aacute; pit&aacute; (cabeza roja). Sat, 02 Jan 2010 13:03:31 +0100 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/leyenda-calchaqui-el-cardenal-277/ El ratón de campo en la ciudad http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/el-raton-de-campo-en-la-ciudad-276/ <a href="http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/el-raton-de-campo-en-la-ciudad-276/"><img src="http://fotologs.miarroba.com/imgs.php?type=thumbnail&amp;id=5627788&amp;archivo_id=276&amp;date=1262352410" width="120" height="90" alt="El ratón de campo en la ciudad"/></a><br />El rat&oacute;n de campo procuraba agasajar lo mejor posible a su primo de la ciudad. Hab&iacute;a reunido un c&uacute;mulo de sus golosinas m&aacute;s refinadas -nueces, guisantes, cebada y restos de queso- Y preparado una blanda cama de lana de oveja en el sitio m&aacute;s seguro de su agujero. <br /> <br /> Y ambos, en realidad, pasaban momentos muy agradables, retozando en los campos y jugando al escondite en el bosque. Pero, mientras tanto, el rat&oacute;n de campo se mor&iacute;a de curiosidad por conocer la vida de la ciudad. <br /> <br /> -&iquest;Por qu&eacute; no vienes conmigo y la ves t&uacute; mismo? -dijo, por fin, su amigo. <br /> <br /> La invitaci&oacute;n fue aceptada en el acto. <br /> <br /> Ambos partieron y, a su debido tiempo, llegaron a la espl&eacute;ndida mansi&oacute;n en que viv&iacute;a el rat&oacute;n de la ciudad. <br /> <br /> -Hemos llegado en el momento oportuno -dijo-. Huelo que se est&aacute; preparando un banquete. Esta noche tendremos una gran fiesta. <br /> <br /> Su hociquillo se contra&iacute;a de excitaci&oacute;n. <br /> <br /> Y por cierto que fue un gran fest&iacute;n. Ambos ratones se ocultaron debajo de un armario de la cocina y pudieron salir corriendo a atrapar innumerables bocados delicados, como nunca jam&aacute;s los hab&iacute;a gustado el rat&oacute;n de campo. <br /> <br /> &iexcl;C&oacute;mo los engull&oacute; &eacute;ste! Se hab&iacute;a puesto casi tan redondo como una bola, cuando el banquete estuvo preparado para servirse. <br /> <br /> Por fin, llegaron los invitados, y se abrieron de par en par las puertas del sal&oacute;n de banquetes. Los ratones se dieron prisa en acudir, para recoger las sabrosas migajas que ca&iacute;an de la mesa. Pero cuando cruzaban el pasillo, acudieron velozmente dos &aacute;giles perros Y se lanzaron sobre ellos. <br /> <br /> -&iexcl;S&iacute;gueme! &iexcl;Pronto! -dijo el rat&oacute;n de la ciudad, y ambos se metieron debajo de un arc&oacute;n donde hab&iacute;a un agujero. <br /> <br /> Llegaron a tiempo. El tibio aliento del primero de los perros envolv&iacute;a ya al rat&oacute;n de campo, cuando &eacute;ste lleg&oacute; a la boca del agujero, y lo hizo tiritar de espanto. <br /> <br /> -La casa es maravillosa, primo, y me has dado una comida espl&eacute;ndida. Pero, si no tienes inconveniente, volver&eacute; a mi casa en el campo. La vida de la ciudad resulta demasiado agitada -dijo el rat&oacute;n de campo. <br /> <br /> Y se march&oacute;, con toda, la velocidad que le permit&iacute;an sus patitas grises.<br /> <br /> LAS CIUDADES SUELEN SER TRITURADORAS DE ALMAS MUCHOS QUEDAMOS ATRAPADOS EN ELLAS<br /> Y NUESTRO ESPIRITU DE GAUCHO LIBRE QUEDA POR EL CAMINO !!!! Fri, 01 Jan 2010 14:26:50 +0100 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/el-raton-de-campo-en-la-ciudad-276/ La Leyenda del Chajá: http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/la-leyenda-del-chaja-275/ <a href="http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/la-leyenda-del-chaja-275/"><img src="http://fotologs.miarroba.com/imgs.php?type=thumbnail&amp;id=5627788&amp;archivo_id=275&amp;date=1262169599" width="120" height="90" alt="La Leyenda del Chajá:"/></a><br />El Chaj&aacute; es un ave zancuda del sur de Sudam&eacute;rica, en especial de Argentina. Su cuerpo de regular tama&ntilde;o, est&aacute; recubierto por plumas de color gris plomizo. En su cuello una l&iacute;nea de plumas negras forma un collar, y dos manchas blancas se destacan en el dorso. Sus alas est&aacute;n provistas de espolones, y luce un copete en la nuca. Habita en lugares h&uacute;medos, pantanosos o en las orillas de r&iacute;os o arroyos. Entra al agua, pero no sabe nadar. <br /> <br /> S&oacute;lo se los caza vivos y en pareja, pues si as&iacute; no se hiciera, el animalito morir&iacute;a al ser separado de su compa&ntilde;ero. <br /> <br /> Es tal el cari&ntilde;o que se profesan entre s&iacute; los que forman cada pareja, que si uno se enferma, el otro no se aparta de su lado y trata de auxiliarlo en todo momento con mucho cari&ntilde;o. Si llega a morir, no es extra&ntilde;o que al poco tiempo muera el otro tambi&eacute;n. <br /> <br /> Construyen el nido ayud&aacute;ndose los dos, y cuando llega el momento de empollar, lo hacen tambi&eacute;n los dos alternativamente. Una vez nacidos los polluelos, ambos se encargan de ellos: la hembra los cuida y el macho les proporciona alimento y los defiende. <br /> <br /> Es un ave vigilante, y a la menor se&ntilde;al de peligro, levanta el vuelo y grita: &quot;Chaj&aacute;!&quot; o &quot;Yah&aacute;&quot;. De este grito se ha tomado el nombre con que la distinguimos. <br /> <br /> Vuela a gran altura describiendo c&iacute;rculos y puede mantenerse mucho tiempo en el aire. Persigue a las aves de rapi&ntilde;a, siendo por ello una excelente guardiana de gallineros y reba&ntilde;os, reemplazando muchas veces al perro. <br /> <br /> Se domestica con facilidad, llegando a reconocer a su amo y a las personas de la casa. <br /> <br /> El hombre no la persigue para comer, pues su carne no es comestible. Al cocinarla se transforma, en su mayor parte, en espuma. <br /> <br /> De aqu&iacute; el dicho &quot;Pura espuma como el chaj&aacute;&quot;. <br /> <br /> El Chaj&aacute;<br /> Leyenda Guaran&iacute;<br /> El anciano Aguar&aacute; era el Cacique de una tribu guaran&iacute;. En su juventud, el valor y la fortaleza lo distinguieron entre todos; pero ahora, d&eacute;bil y enfermo, buscaba el consejo y el apoyo de su &uacute;nica hija, Taca, que con decisi&oacute;n acompa&ntilde;aba al padre en sus tareas de jefe. <br /> <br /> Taca manejaba el arco con toda maestr&iacute;a, y en las partidas de caza, a ella correspond&iacute;an las mejores piezas, constituyendo el trofeo de su arrojo ante el peligro. Todos la admiraban por su destreza y la quer&iacute;an por su bondad. Muchas veces hab&iacute;a salvado a la tribu en momentos de peligro, reemplazando al padre que, por la edad y por la salud resentida, estaba incapacitado para hacerlo. <br /> <br /> Aparte de todas estas condiciones, Taca era muy bella. De color moreno cobrizo su piel, ten&iacute;a ojos negros y expresivos, y en su boca, de gesto decidido y en&eacute;rgico, siempre brillaba una sonrisa. Dos largas trenzas negras le ca&iacute;an a los lados del rostro. Un tipoy cubr&iacute;a su cuerpo hasta los tobillos, y con una faja de colores que los guaran&iacute;es llamaban chumb&eacute;, lo ce&ntilde;&iacute;a a la cintura. <br /> <br /> Las madres de la tribu acud&iacute;an a ella cuando sus hijos se hallaban en peligro, seguras de encontrar el remedio que los salvara. Era la protectora dispuesta siempre a sacrificarse en beneficio de la tribu. <br /> <br /> Los j&oacute;venes admiraban su bondad y su belleza, y muchos solicitaron al Cacique el honor de casarse con tan hermosa doncella. Pero Taca rechazaba a todos. Su coraz&oacute;n no le pertenec&iacute;a. <br /> <br /> Ar&aacute;-Nar&oacute;, un valiente guerrero que en esos momentos se hallaba cazando en las selvas del norte, era su novio y pensaban casarse cuando &eacute;l regresara. Entonces el viejo Cacique tendr&iacute;a, en su nuevo hijo, quien lo reemplazase en las tareas de jefe. <br /> <br /> La vida de la tribu transcurr&iacute;a serena; pero un d&iacute;a, tres j&oacute;venes: Petig, Carumb&eacute; y Pind&oacute;, que salieron en busca de miel de lechiguana, volvieron azorados trayendo una horrible noticia. Al llegar al bosque en busca de panales, cada uno de ellos hab&iacute;a tomado una direcci&oacute;n distinta. Se hallaban entregados a la tarea, cuando oyeron gritos desgarradores. Era Petig, que, sin tiempo ni armas para defenderse, hab&iacute;a sido atacado por un jaguar cebado con carne humana y nada pudieron hacer los compa&ntilde;eros para salvarlo, pues ya era tarde. El jaguar hab&iacute;a dado muerte al indio y lo destrozaba con sus garras. Carumb&eacute; y Pind&oacute; no tuvieron m&aacute;s remedio que huir y ponerse a salvo. As&iacute; hab&iacute;an llegado, jadeantes y sudorosos, a dar cuenta de lo sucedido. <br /> <br /> Esta noticia caus&oacute; estupor y miedo en la tribu, pues hasta entonces ning&uacute;n animal salvaje se hab&iacute;a acercado al bosque donde ellos acostumbraban ir a buscar frutos de banano, de algarrobo y de mburucuy&aacute;, que les serv&iacute;an de alimento. <br /> <br /> Desde ese d&iacute;a no hubo tranquilidad en la tribu. Se tomaron precauciones; pero el jaguar merodeaba continuamente y muchas fueron las v&iacute;ctimas del sanguinario animal. <br /> <br /> El Consejo de Ancianos se reuni&oacute; para tomar una determinaci&oacute;n que pusiera fin a semejante amenaza de peligro para todos. <br /> <br /> Y decidieron: era necesario dar muerte a quien tantas muertes hab&iacute;a producido. <br /> <br /> Para conseguirlo, un grupo de valientes deb&iacute;a buscar y hacer frente a la terrible fiera, hasta terminar con ella. <br /> <br /> El Cacique aprob&oacute; la determinaci&oacute;n de los Ancianos. Pidi&oacute; a los j&oacute;venes de la tribu que quisieran llevar a cabo esta empresa, se presentaran ante &eacute;l. <br /> <br /> Grande fue la sorpresa del jefe cuando vio aparecer en su toldo a un solo muchacho: Pir&aacute;-U. <br /> <br /> De los dem&aacute;s, ninguno quiso exponer su vida. <br /> <br /> Pir&aacute;-U sent&iacute;a gran admiraci&oacute;n y un gran reconocimiento hacia el viejo Cacique. En cierta ocasi&oacute;n, hac&iacute;a muchos a&ntilde;os, Aguar&aacute; hab&iacute;a salvado la vida de su padre, de quien era gran amigo. Fue un verdadero acto de hero&iacute;smo el cumplido por el valiente Cacique, con peligro de su propia vida. <br /> <br /> Desde entonces, nada hab&iacute;a que Pir&aacute;-U, agradecido, no hiciera por el viejo Aguar&aacute;. Por eso, &eacute;sta era una espl&eacute;ndida oportunidad para demostrarlo. &Eacute;l ser&iacute;a el encargado de librar a la tribu de tan terrible amenaza. As&iacute; fue que Pir&aacute;-&Uacute;, sin ayuda de nadie, confiando en su valor y en la fuerza que le prestaba el agradecimiento, parti&oacute; a cumplir tan temeraria empresa. Gran ansiedad rein&oacute; en la tribu al siguiente d&iacute;a. Todos esperaban al valiente muchacho, deseosos de verlo llegar con la piel del feroz enemigo. <br /> <br /> Pero las esperanzas se desvanecieron. Pas&oacute; ese d&iacute;a y otros m&aacute;s y Pir&aacute;-U no regres&oacute;. <br /> <br /> Hab&iacute;a sido una nueva v&iacute;ctima del jaguar. Nuevamente se reuni&oacute; el Consejo y nuevamente se pidi&oacute; la ayuda de los j&oacute;venes guerreros. Pero esta vez nadie respondi&oacute;... nadie se present&oacute; ante el Cacique. Era incre&iacute;ble que ellos que hab&iacute;an dado tantas veces pruebas de valor y de audacia, se mostraran tan cobardes en esta ocasi&oacute;n. <br /> <br /> Taca, indignada, reuni&oacute; al pueblo, y en t&eacute;rminos duros y con adem&aacute;n en&eacute;rgico, les dijo: <br /> <br /> Me averg&uuml;enzo de pertenecer a esta tribu de cobardes. Segura estoy de que si Ar&aacute;-Nar&oacute; estuviera entre nosotros, &eacute;l se encargar&iacute;a de dar muerte al sanguinario animal. Pero en vista de que ninguno de vosotros es capaz de hacerlo, yo ir&eacute; al bosque y yo traer&eacute; su piel. Verg&uuml;enza os dar&aacute; reconocer que una mujer tuvo m&aacute;s valor que vosotros, cobardes! <br /> <br /> As&iacute; diciendo entr&oacute; en su toldo. El padre, que se hallaba postrado por la enfermedad, se opon&iacute;a a que su hija llevara a cabo una empresa tan peligrosa. <br /> <br /> - Hija m&iacute;a -le dijo- tu decisi&oacute;n me honra y me demuestra una vez m&aacute;s que eres digna de tus antepasa&shy;dos. Mi orgullo de padre es muy grande. Te quiero y te admiro; pero la tribu te necesita. Mi salud no me permite ser como antes y sin tu apoyo no podr&iacute;a gobernar. <br /> <br /> Padre, los dioses me ayudar&aacute;n y yo volver&eacute; triunfante. Si permitimos que el sanguinario animal contin&uacute;e con sus desmanes no podremos llegar al bosquecillo en busca de alimentos, y la vida aqu&iacute; ser&aacute; imposible. <br /> <br /> Hija m&iacute;a; otros deben dar muerte al jaguar. T&uacute; eres necesaria en la tribu y no es muy seguro que te libres de morir entre las garras de la fiera. <br /> <br /> Padre... tus s&uacute;bditos han demostrado ser unos cobardes. Creen que el yaguaret&eacute; es un enviado de A&ntilde;&aacute; para terminar con nosotros, y temen enfrentarlo. Yo debo salvar a la tribu. &iexcl;Permite que vaya, padre m&iacute;o! <br /> <br /> El anciano tuvo que acceder. Las razones que le daba su hija eran justas y claras &shy; y no hab&iacute;a otra manera de librarse de enemigo tan cruel. <br /> <br /> Y Taca empez&oacute; los preparativos para ponerse en viaje ese mismo d&iacute;a al atardecer. <br /> <br /> Cuando se dispon&iacute;a a partir, varios j&oacute;venes trajeron la noticia de que los cazadores que partieran hac&iacute;a una luna, se acercaban. Estaban a corta distancia de los toldos. <br /> <br /> Fue para Taca una noticia que la lleno de placer y de esperanza. Entre los cazadores ven&iacute;a Ar&aacute;-&Ntilde;aro, su novio, y &eacute;l podr&iacute;a acompa&ntilde;arla para dar muerte al jaguar. Impacientes esperaban la llegada de los bravos cazadores, los que se presentaron cargados de innumerables animales muertos, pieles y plumas, conseguidos despu&eacute;s de tantos sacrificios y de tantos peligros. <br /> <br /> Fueron recibidos con gritos de alegr&iacute;a y de entusiasmo por toda la tribu que se hab&iacute;a reunido cerca del toldo del Cacique. Junto a la entrada se encontraba &eacute;ste con su hija Taca, rodeados por los ancianos del Consejo. <br /> <br /> El viejo Aguar&aacute; salud&oacute; con todo cari&ntilde;o a los valientes muchachos, que se apresuraron a poner a sus pies las piezas m&aacute;s hermosas. <br /> <br /> - Ar&aacute;-Nar&oacute;, despu&eacute;s de agasajar al Jefe, se dirigi&oacute; a Taca, y como una prueba de su gran amor, le ofreci&oacute; el presente que le ten&iacute;a dedicado: una colecci&oacute;n de las m&aacute;s vistosas y brillantes plumas de aves del para&iacute;so, de tuc&aacute;n, de cisne, de garza y de flamenco. El gozo y la satisfacci&oacute;n se pintaron en el rostro de la doncella, que con una suave sonrisa agradeci&oacute; el obsequio. <br /> <br /> Despu&eacute;s... cada uno se retir&oacute; a su toldo. Aguar&aacute;, Taca y Ar&aacute;-Nar&oacute; quedaron solos. El sol se hab&iacute;a ocultado detr&aacute;s de los &aacute;rboles del bosquecillo cercano. Un reflejo rojo y oro te&ntilde;&iacute;a las nubes, y como venido de lejos se oy&oacute; el grito lastimero del uruta&uacute;. <br /> <br /> En ese momento, el viejo Cacique comunic&oacute; a Ar&aacute;-Nar&oacute; la decisi&oacute;n de su hija. <br /> <br /> -Hijo m&iacute;o- le dijo - un jaguar cebado con sangre humana ha hecho muchas v&iacute;ctimas entre nuestro pueblo. El primero fue Petig, que tomado desprevenido, muri&oacute; deshecho por la fiera. Despu&eacute;s Saey&uacute; y otros que, confiados, fueron al bosque en busca de alimentos. Se decidi&oacute; dar muerte al sanguinario animal; pero Pir&aacute;-&Uacute;, encargado de ello, no ha vuelto. Fue, sin duda, una v&iacute;ctima m&aacute;s... Y ahora nadie quiere hacer frente a tan terrible enemigo. Todos le temen crey&eacute;ndolo un enviado de A&ntilde;&aacute;, imposible de vencer. <br /> <br /> Taca, por su parte, ha decidido ser ella quien termine con el jaguar, y piensa partir ahora mismo. <br /> <br /> -Taca, eso no es posible- dijo resuelto Ara-&Ntilde;aro-. Esa no es empresa para ti. Y los guerreros de nuestra tribu: &iquest;qu&eacute; hacen? &iquest;C&oacute;mo permiten que una doncella los aventaje en valor y los reem&shy;place en sus obligaciones?. -Los j&oacute;venes temen a A&ntilde;&aacute;, y no quieren atacar a quien creen su enviado. -Taca, &iexcl;no ir&aacute;s! Ser&eacute; yo quien d&eacute; muerte al jaguar, y su piel ser&aacute; una ofrenda m&aacute;s de mi amor hacia ti. <br /> <br /> -No podr&aacute; ser, Ar&aacute;-&Ntilde;ar&oacute;. &iexcl;He dado mi palabra y voy a cumplirla!... Dentro de un instante saldr&eacute; en busca del jaguar, y cuando vuelva gritar&eacute; una vez m&aacute;s su cobard&iacute;a a los s&uacute;bditos del valiente Aguar&aacute;. <br /> <br /> -No has de ir sola, Taca. Espera unos instantes y yo te acompa&ntilde;ar&eacute;. <br /> <br /> &shy; Ya debo partir, Ar&aacute;-&Ntilde;aro; &#147;yah&aacute;!&#148;&#133;, &#147;yah&aacute;!&#148;&#133;(&iexcl;vamos!, &iexcl;vamos!). <br /> <br /> Pronto se reuni&oacute; Ar&aacute;-&Ntilde;ar&oacute; a su prometida, y cuando la luna envi&oacute; su luz sobre la tierra, ellos marchaban en pos del enemigo de la tribu. La esperanza de terminar con &eacute;l los alentaba. Cuando llegaron al bosque, Ar&aacute;-&Ntilde;ar&oacute; aconsej&oacute; prudenc&igrave;a a su compa&ntilde;era, pero ella, en el deseo de terminar de una vez por todas con el carn&iacute;voro, adelant&aacute;ndose, lo animaba: <br /> <br /> - &#147;yah&aacute;!&#148;&#133;, &#147;yah&aacute;!&#148;&#133; <br /> <br /> Cerca de un &ntilde;andubay se detuvieron. Hab&iacute;an o&iacute;do un rozamiento en la hierba. Supusieron que el jaguar estaba cerca. Y no se equivocaban. Saliendo de un matorral vieron dos puntos luminosos que parec&iacute;an despedir fuego. Eran los ojos de la fiera, que buscaba a quienes pretend&iacute;an hacerle frente. Con paso felino se iba acercando, cuando Ara&shy;Nar&oacute;, haciendo a un lado a su novia y oblig&aacute;ndola &aacute; guarecerse detr&aacute;s de un a&ntilde;oso &aacute;rbol, se dirigi&oacute;, decidido, hacia la fiera. <br /> <br /> Fueron momentos tr&aacute;gicos los que se sucedieron. &iexcl;El hombre y la fiera luchando por su vida! Ar&aacute;-Nar&oacute; era fuerte y valiente, pero el jaguar, con toda fiereza, lanz&oacute; un rugido salvaje. Taca, que desde su escondite segu&iacute;a con ansiedad una lucha tan desigual, se estremeci&oacute;. <br /> <br /> Un zarpazo desgarr&oacute; el cuello del valiente indio y lo arroj&oacute; a tierra. Con &eacute;l rod&oacute; la fiera enfurecida y poderosa. <br /> <br /> Taca dio un grito, y de un salto estuvo al lado del animal ensangrentado, que se trab&oacute; en pelea con su nueva atacante. <br /> <br /> Pero fue en vano. En esa prueba de valientes, ninguno sali&oacute; triunfante. <br /> <br /> Taca, Ar&aacute;-&Ntilde;ar&oacute; y el jaguar pagaron con su vida el hero&iacute;smo que los llev&oacute; a la lucha. <br /> <br /> Pasaron los d&iacute;as. En la tribu se tuvo el convencimiento de la muerte de los j&oacute;venes prometidos. <br /> <br /> -El viejo Cacique, cuya tristeza era cada vez mayor, fue consumi&eacute;ndose d&iacute;a a d&iacute;a, hasta que Tup&aacute;, condolido de su desventura, le quit&oacute; la vida. <br /> <br /> Todos lloraron al anciano Aguar&aacute;, que hab&iacute;a sido bueno y valiente, y de quien la tribu recibiera tantos beneficios. <br /> <br /> Prepararon una gran urna de barro, y despu&eacute;s de colocar en ella el cuerpo del Cacique, pusieron sus prendas y, como era costumbre, provisiones de comida y bebida. <br /> <br /> En el momento de enterrarlo, en el lugar que le hab&iacute;a servido de vivienda, una pareja de aves, hasta entonces desconocidas, hizo su aparici&oacute;n gritando: -- &#147;yah&aacute;!&#148;&#133;, &#147;yah&aacute;!&#148;&#133; <br /> <br /> Eran Taca y Ar&aacute;-Nar&oacute;, que convertidos en aves por Tup&aacute;, volv&iacute;an a la tribu de sus hermanos. <br /> <br /> Ellos los hab&iacute;an librado del feroz enemigo, y desde ahora ser&iacute;an sus eternos guardianes, encargados de vigilar y dar aviso cuando vieran acercarse alg&uacute;n peligro. <br /> <br /> Por eso, el chaj&aacute;, como le decimos ahora, sigue cumpliendo el designio que le impusiera Tup&aacute;, y cuando advierte algo extra&ntilde;o, levanta el vuelo y da el grito de alerta: ; &quot;Yah&aacute;!..., &quot; &quot;Yah&aacute;!&quot;... Wed, 30 Dec 2009 11:39:59 +0100 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/la-leyenda-del-chaja-275/ PONGAMOS EL TEMA SOBRE LA MESA !DISCUTAMOSLO! http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/pongamos-el-tema-sobre-la-mesa-discutamoslo-274/ <a href="http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/pongamos-el-tema-sobre-la-mesa-discutamoslo-274/"><img src="http://fotologs.miarroba.com/imgs.php?type=thumbnail&amp;id=5627788&amp;archivo_id=274&amp;date=1261142130" width="120" height="90" alt="PONGAMOS EL TEMA SOBRE LA MESA !DISCUTAMOSLO!"/></a><br />LEAN ESTA HISTORIA DE LA VIDA REAL DE<br /> UN SOBRE VIVENTE DEL ABORTO<br /> <br /> Testimonio de &quot;Rivanolito&quot;<br /> Rivanolito es el sobrenombre por el cual muchos conocen a este joven de 15 a&ntilde;os en un gran hospital de Cuba. Se trata de un joven com&uacute;n y corriente, excepto por el detalle de su sobrenombre. <br /> <br /> Ocurri&oacute; que la madre de este joven ten&iacute;a m&aacute;s de 35 a&ntilde;os de edad e hijos ya mayores cuando tuvo este embarazo. Por todo esto, y por la posibilidad de que el ni&ntilde;o presentara alguna malformaci&oacute;n cong&eacute;nita u otra anomal&iacute;a como el S&iacute;ndrome de Down, el m&eacute;dico aconsej&oacute; el aborto. Fue as&iacute; que la madre decidi&oacute; someterse al Rivanol, un m&eacute;todo de interrupci&oacute;n tard&iacute;a del embarazo que consiste en administrar a la embarazada, a trav&eacute;s del cuello del &uacute;tero mediante una sonda, una sustancia de color amarillo mostaza llamada Rivanol, la cual produce fuertes contracciones y provoca la expulsi&oacute;n del ni&ntilde;o fuera del claustro materno. Con frecuencia este nace vivo y llorando. <br /> <br /> Pero sucedi&oacute; que el d&iacute;a que esta se&ntilde;ora fue sometida al m&eacute;todo, la enfermera habitual de esa sala no fue a trabajar y en su lugar se encontraba otra que no ten&iacute;a experiencia en esta clase de trabajo. Fue as&iacute; que cuando la enfermera vio que la mujer expuls&oacute; &quot;el producto de la concepci&oacute;n&quot; (que es como en ese medio se les llama a los ni&ntilde;os abortados) y escuch&oacute; su llanto, no hizo lo habitual en estos casos, que es abandonar al ni&ntilde;o para que por su inmadurez pulmonar muera r&aacute;pidamente. Enternecida por su llanto, corri&oacute; con &eacute;l en brazos al Departamento de Cuidados Intensivos de Neonatolog&iacute;a donde, casualmente, se encontraba de guardia un m&eacute;dico pro vida que dio al ni&ntilde;o el tratamiento adecuado. <br /> <br /> Rivanolito es hoy un adolescente que asiste a la escuela secundaria, s&oacute;lo padece asma en grado leve y contin&uacute;a atendi&eacute;ndose con el m&eacute;dico que le salv&oacute; de la muerte.<br /> <br /> El aborto inseguro y clandestino constituye en grave problema de salud p&uacute;blica y de derechos humanos. En Uruguay, su pr&aacute;ctica en condiciones de ilegalidad e inseguridad, afecta severamente la vida y la salud de muchas mujeres y sus familias. A pesar del costo humano y social que est&aacute; situaci&oacute;n genera, los debates y la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica resultan notablemente insuficientes. Las organizaciones de mujeres -desde hace muchos a&ntilde;os- impulsamos la inclusi&oacute;n en la agenda social y pol&iacute;tica de la problem&aacute;tica del aborto. Porque consideramos que su definici&oacute;n constituye un asunto pol&iacute;tico que tiene efectos directos en las vida personal y en las relaciones sociales de los y las uruguayos/as. <br /> <br /> A nivel mundial se ha comprobado que la legislaci&oacute;n restrictiva no previene, ni evita el aborto y que muy por el contrario lo transforma en un grave problema de salud para las mujeres. En tal sentido, la Conferencia Internacional de Naciones Unidas sobre Poblaci&oacute;n y Desarrollo (El Cairo, 1994) en el Cap. VII del Programa de Acci&oacute;n, convoca a los gobiernos a considerar el aborto inseguro como un problema mayor de salud p&uacute;blica, a mejorar los servicios de planificaci&oacute;n familiar para evitar los abortos, a proveer de atenci&oacute;n y orientaci&oacute;n a las mujeres que tengan embarazos no planeados, que se determinen las medidas y cambios sobre el trato del aborto a nivel nacional, y local de acuerdo a procesos legales nacionales, y afirma que &quot;en todos los casos las mujeres deben tener acceso a servicios de calidad para el manejo de las complicaciones de los abortos. Los servicios de orientaci&oacute;n, educaci&oacute;n y planificaci&oacute;n familiar post-aborto deben ser inmediatos para ayudar a prevenir abortos repetidos&quot;, y &quot;debe considerarse la revisi&oacute;n de leyes de penalizaci&oacute;n contra las mujeres que han practicado abortos ilegales.&quot;<br /> <br /> Creemos que es necesario profundizar en el debate p&uacute;blico sobre el aborto, una realidad siempre presente en la vida cotidiana de las mujeres y sus parejas. Intentamos aportar al debate pero fundamentalmente a la b&uacute;squeda de soluciones para este grave problema. <br /> <br /> El tratamiento de la tem&aacute;tica del aborto en Uruguay amerita una reflexi&oacute;n profunda: no existen datos suficientes sobre su prevalencia ni tampoco estimaciones confiables sobre esta pr&aacute;ctica en las mujeres uruguayas, ni tampoco existen investigaciones desde el &aacute;mbito acad&eacute;mico que permita conocer y comprender los significados del aborto inducido para las mujeres, para sus familias, y para los y las profesionales de la salud. No se conoce tampoco c&oacute;mo se comportan los hombres frente a la toma de decisi&oacute;n de un aborto inducido en su pareja (ocasional o estable). S&iacute; se cuenta con encuestas de opini&oacute;n p&uacute;blica las cuales se&ntilde;alan una tendencia creciente y favorable a la despenalizaci&oacute;n (en algunas o todas las causales). Fri, 18 Dec 2009 14:15:30 +0100 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/pongamos-el-tema-sobre-la-mesa-discutamoslo-274/ Un caso de la Vida Real http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/un-caso-de-la-vida-real-273/ <a href="http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/un-caso-de-la-vida-real-273/"><img src="http://fotologs.miarroba.com/imgs.php?type=thumbnail&amp;id=5627788&amp;archivo_id=273&amp;date=1261057612" width="120" height="90" alt="Un caso de la Vida Real"/></a><br />&quot;Un p&aacute;jaro color marr&oacute;n para darte felicidad&quot; <br /> <br /> Ella ten&iacute;a seis a&ntilde;os cuando la vi por primera vez en aquella playa <br /> cercana a donde viv&iacute;a. Suelo caminar hasta esa playa, cada vez que siento que el mundo se me cae encima..... <br /> Ella estaba construyendo un castillo de arena o algo as&iacute; cuando mir&oacute; hacia arriba, con sus ojos azules, tan azules como el mar. <br /> -&quot;Hola&quot; - me dijo. <br /> Le respond&iacute; con un gesto, sin muchas ganas de preocuparme por una ni&ntilde;a peque&ntilde;a. <br /> -&quot;Estoy construyendo&quot;- dijo ella. <br /> -&quot;Ya veo. Pero... &iquest;y qu&eacute; es?&quot;- le dije sin darle mucha importancia. <br /> -&quot;No lo s&eacute;, pero me gusta sentir la arena&quot;. <br /> -&quot;Eso suena fant&aacute;stico&quot;, pens&eacute;, y me quit&eacute; los zapatos. De pronto, <br /> un aguzanieves pas&oacute; volando. <br /> -&quot;&iexcl;La felicidad!&quot;, dijo la ni&ntilde;a. <br /> -&quot;Que es... &iquest;qu&eacute;? <br /> -&quot;&iexcl;Es la felicidad! Mi mami dice que los p&aacute;jaros marrones <br /> (Aguzanieves), vienen para traernos la felicidad&quot;. <br /> El ave se fue deslizando suavemente por la playa. &quot;Hasta luego, <br /> felicidad&quot;, murmur&eacute; interiormente, &quot;hola dolor&quot;, me dije, me volte&eacute; y segu&iacute; caminando. <br /> Estaba deprimida, mi vida estaba completamente fuera de control... <br /> -&quot;&iquest;C&oacute;mo se llama?&quot;, me pregunt&oacute;. <br /> -&quot;Ruth&quot;, le respond&iacute;. &quot;Me llamo Ruth Peterson&quot;. <br /> -&quot;Yo soy Wendy ... y tengo seis a&ntilde;os&quot;. <br /> -&quot;Hola Wendy&quot;, le dije. <br /> Y con su risa de ni&ntilde;a me dijo &quot;&iexcl;qu&eacute; graciosa es!&quot;. En lugar de <br /> seguir triste, tambi&eacute;n me sonre&iacute; y segu&iacute; caminando... Su risita musical me acompa&ntilde;&oacute;... <br /> -&quot;Venga otra vez Sra. Ruth.&quot;, me dijo, &quot;y tendremos otro d&iacute;a feliz&quot;. <br /> Los siguientes d&iacute;as, son otra historia: un grupo de revoltosos ni&ntilde;os <br /> exploradores, reuniones de la Asociaci&oacute;n de Padres de Familia, mi <br /> madre enferma... <br /> El sol brillaba una ma&ntilde;ana en que decid&iacute; sacar mis manos del agua <br /> sucia de los platos... <br /> &quot;Necesito un p&aacute;jaro marr&oacute;n&quot;, me dije a mi misma, y cog&iacute; un saco. El <br /> b&aacute;lsamo siempre cambiante de las olas del mar me esperaba... Camin&eacute; a muy despacio, a pesar de la brisa fr&iacute;a, tratando de recapturar la serenidad que tanto necesitaba... Me hab&iacute;a olvidado de la ni&ntilde;a, y me sobresalt&eacute; cuando ella apareci&oacute;. <br /> -&quot;Hola, Sra. Ruth.&quot;, me dijo. &quot;&iquest;Quiere jugar?&quot; <br /> -&quot;&iquest;Qu&eacute; tienes en mente?&quot;, le pregunt&eacute; con un tono de enojo. <br /> -&quot;No lo s&eacute;, usted. diga qu&eacute;&quot;. <br /> -&quot;&iquest;Qu&eacute; tal unos chistes&quot;?, le pregunt&eacute; sarc&aacute;sticamente. <br /> Su cantarina risa regres&oacute; otra vez, dici&eacute;ndome: &quot;&iexcl;No s&eacute; jugar a eso!&quot; <br /> <br /> -&quot;Entonces, solo caminemos&quot;, le dije. Mir&aacute;ndola me di cuenta de la <br /> delicada palidez de su rostro. -&quot;&iquest;Donde vives?&quot;, le pregunt&eacute;. <br /> &quot;Por all&aacute;&quot;, dijo, y se&ntilde;al&oacute; hacia una fila de caba&ntilde;as de verano. <br /> -&quot;&iquest;A qu&eacute; escuela vas?&quot; <br /> -&quot;No voy a la escuela. Mi mami dice que estamos de vacaciones&quot;, y <br /> sigui&oacute; con su conversaci&oacute;n de ni&ntilde;a mientras nos pase&aacute;bamos por la playa, pero mi cabeza estaba en otro sitio. Cuando me iba a casa, Wendy dijo que hab&iacute;a sido un lindo d&iacute;a. Sinti&eacute;ndome sorprendentemente mejor, le sonre&iacute; coincidiendo con ella. <br /> Tres semanas despu&eacute;s, corr&iacute; a mi playa casi presa de un estado de <br /> p&aacute;nico. Ni siquiera estaba de humor para saludar a Wendy. Cre&iacute; ver a su madre en el portal de su caba&ntilde;a y por poco le pido que mantuviera a su hija ah&iacute;. <br /> <br /> -&quot;Mira, si no te importa&quot;, le dije r&aacute;pidamente cuando Wendy se cruz&oacute; <br /> conmigo, -&quot;hoy preferir&iacute;a estar sola&quot;. <br /> Se le ve&iacute;a extra&ntilde;amente p&aacute;lida y con mucha dificultad para <br /> respirar... <br /> -&iquest;Por qu&eacute;?, pregunt&oacute;. <br /> Me volte&eacute; y le grit&eacute; - &quot;&iexcl;Porque mi madre ha muerto!&quot;, y pens&eacute; &quot;Dios <br /> m&iacute;o, qu&eacute; hago dici&eacute;ndole esto a una ni&ntilde;a?&quot; <br /> -&quot;Oh&quot;, dijo ella bajito, &quot;entonces hoy no es un buen d&iacute;a&quot;. <br /> -&quot;As&iacute; es. Ni ayer ni antes de ayer ni... &iexcl;Oh, vete de aqu&iacute;!&quot; <br /> -&quot;&iquest;Doli&oacute;?&quot; <br /> -&quot;&iquest;Que si doli&oacute;?, dije exasperada con ella y conmigo, &quot;&iquest;cuando ella <br /> muri&oacute;?&quot;, &quot;&iexcl;por supuesto que doli&oacute;!&quot;, le contest&eacute; toscamente, sin entender bien, y me encerr&eacute; en mi misma... Me fui r&aacute;pidamente... <br /> Un mes despu&eacute;s o algo as&iacute;, cuando fui otra vez a la playa, ella no <br /> estaba ah&iacute;... <br /> Me sent&iacute; culpable, avergonzada y me dije a mi misma que la extra&ntilde;aba, as&iacute; que despu&eacute;s de mi caminata, fui a su caba&ntilde;a y toqu&eacute; a la puerta. Me abri&oacute; la puerta una joven mujer, de cabellos color miel y rostro desencajado. <br /> -&quot;Hola&quot;, le dije, -&quot;Me llamo Ruth Peterson. Hoy no vi a su ni&ntilde;a y me <br /> preguntaba d&oacute;nde estar&iacute;a&quot;. <br /> -&quot;Ah, si, Sra. Peterson, pase, por favor. Wendy hablaba mucho de <br /> usted, siento mucho haberla dejado que la molestara tanto. Acepte mis disculpas, si es que ella la molest&oacute; mucho&quot;. <br /> -&quot;No, no, por favor, ella es una ni&ntilde;a encantadora&quot;, le dije, d&aacute;ndome <br /> cuenta de que en realidad era eso lo que quer&iacute;a decir. <br /> -&quot;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;?&quot; <br /> -&quot;Wendy... muri&oacute; la semana pasada, Se&ntilde;ora Peterson. Ten&iacute;a leucemia. <br /> Tal vez no se lo dijo&quot;. ... Muda del asombro, busque a tientas una silla, a la vez que trataba de recuperar la respiraci&oacute;n... <br /> -&quot;Ella amaba esta playa, as&iacute; que cuando pidi&oacute; que vini&eacute;ramos no <br /> pudimos decirle que no. Parec&iacute;a estar mucho mejor aqu&iacute; y ten&iacute;a muchos de lo que ella llamaba... sus d&iacute;as felices. Pero las ultimas semanas... se fue r&aacute;pidamente...&quot;, dijo su madre, quebr&aacute;ndosele la voz. <br /> -&quot;Dej&oacute; algo para usted... si tan solo pudiera encontrarlo. &iquest;Podr&iacute;a <br /> esperar un momento mientras lo busco?&quot; <br /> Hice un gesto descuidado de aceptaci&oacute;n, mientras mi mente buscaba <br /> algo, cualquier cosa, algo que pudiera decirle a esta amable jovencita... <br /> Me extendi&oacute; un sobre garabateado con las letras &quot;Sra. Ruth&quot; en <br /> negrita y con caligraf&iacute;a infantil. Dentro de &eacute;l, hab&iacute;a un dibujo a crayolas: una playa amarilla, un mar azul, y un p&aacute;jaro marr&oacute;n. Debajo de todo eso, se le&iacute;a cuidadosamente escrito: <br /> &quot;UN PAJARO MARRON PARA DARLE FELICIDAD&quot; <br /> La cara se me llen&oacute; de l&aacute;grimas, y un coraz&oacute;n que pr&aacute;cticamente hab&iacute;a <br /> olvidado amar, ...comenz&oacute; a abrirse... Tom&eacute; a la mam&aacute; de Wendy en mis brazos ... -&quot;cu&aacute;nto lo siento, cu&aacute;nto lo siento ... cu&aacute;nto lo siento&quot;, dije una y otra vez, y lloramos a mares las dos juntas... <br /> <br /> El precioso dibujito ahora est&aacute; enmarcado y cuelga en mi estudio. <br /> Seis palabras.. una por cada a&ntilde;o de su vida... seis palabras que me <br /> hablan de armon&iacute;a, coraje y amor incondicional. Un regalo de una ni&ntilde;a de ojos color mar azul y cabellos color arena, una ni&ntilde;a que me ense&ntilde;&oacute; y me dio un regalo de amor. <br /> <br /> NOTA: La historia anterior es una historia de la vida real enviada por Ruth Peterson. Que sirva para recordarnos a todos nosotros que necesitamos darnos tiempo para disfrutar de la vida y de nosotros. <br /> <br /> &quot;El precio de odiar a otros seres humanos es amarnos menos a nosotros mismos.&quot; Thu, 17 Dec 2009 14:46:52 +0100 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/un-caso-de-la-vida-real-273/ MARIA ELENA WALSH http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/maria-elena-walsh-272/ <a href="http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/maria-elena-walsh-272/"><img src="http://fotologs.miarroba.com/imgs.php?type=thumbnail&amp;id=5627788&amp;archivo_id=272&amp;date=1260881053" width="120" height="90" alt="MARIA ELENA WALSH"/></a><br />Rese&ntilde;a biogr&aacute;fica<br /> <br /> Poeta argentina, nacida en Ramos Mej&iacute;a, provincia de Buenos Aires, en 1930.<br /> En 1945 public&oacute; sus primeros versos en diversas revistas y peri&oacute;dicos de su pa&iacute;s. A los diecisiete a&ntilde;os, <br /> antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes, escribi&oacute; &laquo;Oto&ntilde;o imperdonable&raquo;, <br /> libro de poemas con el que obtuvo el Premio Municipal de Poes&iacute;a. <br /> En 1948 viaj&oacute; a Nueva York invitada por Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez y posteriormente se radic&oacute; en Paris. <br /> Desde entonces escribe adem&aacute;s de poes&iacute;a, obras de teatro y canciones para ni&ntilde;os.<br /> Muchos de sus t&iacute;tulos y versos, se constituyen en met&aacute;foras de distintos momentos pol&iacute;ticos de su pa&iacute;s.<br /> Entre sus obras se cuentan, &laquo;El Pa&iacute;s Jard&iacute;n de Infantes&raquo;, &laquo;El Reino del Rev&eacute;s&raquo;, &laquo;El Pa&iacute;s de Nomeacuerdo&raquo; <br /> y &laquo;Novios de Anta&ntilde;o&raquo;. &copy;<br /> Balada triste<br /> <br /> Era el oto&ntilde;o y era la llovizna,<br /> la inicial certidumbre del poniente.<br /> Mis pasos desandaban su tristeza<br /> mientras sobre la tierra conmovida<br /> era el oto&ntilde;o y era la llovizna.<br /> <br /> En el transcurso de las avenidas<br /> todos los p&aacute;jaros hab&iacute;an muerto,<br /> y las hojas llov&iacute;an cautamente<br /> sobre la hierba, cerca de mi sangre,<br /> en el transcurso de las avenidas.<br /> <br /> &iquest;Qu&eacute; llanto conoc&iacute;, qu&eacute; desconsuelo<br /> bajo los &aacute;rboles deshabitados?<br /> Cuando en la fuente se reconoc&iacute;a<br /> un cielo de palomas lejan&iacute;simas<br /> qu&eacute; llanto conoc&iacute;, qu&eacute; desconsuelo.<br /> <br /> Oh muros de mi sed, aquellos muros<br /> que no s&eacute; si existieron a mi lado;<br /> beb&iacute; en ellos soledad de siglos,<br /> luz funeraria, fr&iacute;os alusivos.<br /> Oh muros de mi sed, aquellos muros.<br /> <br /> Triste ejercicio el de invadir la niebla<br /> por &aacute;mbitos inciertos, declinando.<br /> Atraves&eacute; desconocidos puentes<br /> en el amanecer de los faroles.<br /> Triste ejercicio el de invadir la niebla.<br /> <br /> Todos los p&aacute;jaros hab&iacute;an muerto<br /> en el transcurso de las avenidas.<br /> Qu&eacute; llanto conoc&iacute;, qu&eacute; desconsuelo:<br /> era el oto&ntilde;o y era la llovizna,<br /> todos los p&aacute;jaros hab&iacute;an muerto. Tue, 15 Dec 2009 13:44:13 +0100 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/maria-elena-walsh-272/ Foto 14/12/2009 09:56 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/271/ <a href="http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/271/"><img src="http://fotologs.miarroba.com/imgs.php?type=thumbnail&amp;id=5627788&amp;archivo_id=271&amp;date=1260795392" width="120" height="90" alt="Foto 14/12/2009 09:56"/></a><br />La Pena de Muerte <br /> <br /> por Mar&iacute;a Elena Walsh <br /> <br /> <br /> Fui lapidada por ad&uacute;ltera. Mi esposo, que ten&iacute;a manceba en casa y fuera de ella, arroj&oacute; la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.<br /> Me arrojaron a los leones por profesar una religi&oacute;n diferente a la del Estado.<br /> Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demon&iacute;aco.<br /> Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.<br /> Fui condenado a la horca por encabezar una rebeli&oacute;n de siervos hambrientos. Mi se&ntilde;or era el brazo de la Justicia.<br /> Fui quemado vivo por sostener teor&iacute;as her&eacute;ticas, merced a un contubernio cat&oacute;lico-protestante.<br /> Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.<br /> Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.<br /> Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.<br /> Me suicidaron por escribir poes&iacute;a burguesa y decadente.<br /> Fui enviado a la silla el&eacute;ctrica a los veinte a&ntilde;os de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.<br /> Me arrearon a la c&aacute;mara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.<br /> Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arroj&aacute;ndome semivivo a una fosa com&uacute;n.<br /> A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qu&eacute; delito merec&iacute;a la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jam&aacute;s dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas. <br /> <br /> aparecido originalmente en Clar&iacute;n, 12 de setiembre de 1991 Mon, 14 Dec 2009 13:56:32 +0100 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/271/ nacimiento de gardel ?11 de diciembre tacuarembo. http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/nacimiento-de-gardel-11-de-diciembre-tacuarembo-270/ <a href="http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/nacimiento-de-gardel-11-de-diciembre-tacuarembo-270/"><img src="http://fotologs.miarroba.com/imgs.php?type=thumbnail&amp;id=5627788&amp;archivo_id=270&amp;date=1260533246" width="120" height="90" alt="nacimiento de gardel ?11 de diciembre tacuarembo."/></a><br />Algunos uruguayos consideran que GARDEL nacio en tacuarembo aunque hay historias que lo ubican en francia sinseramente qureo que GARDEL no tiene nacionalidad nos pertenese a todos los que nos gusta el tango de cualquier manera el tema GARDEL es facinante encontre algo publicado y quise compartirlo <br /> .- El asunto de Gardel <br /> Si se consulta una obra como por ejemplo la &quot;Enciclopedia Larousse&quot; en la cual figura &quot;Gardel, Carlos&quot;, detalla que es un &quot;m&uacute;sico y compositor argentino&quot;, a lo que agrega algunos datos musicales acertados. Sin embargo, menciona tambi&eacute;n que, &quot;nacido en Tolousse, Francia en 1890&quot;. Esto &uacute;ltimo ha sido la postura que a veces se mencionaba en vida de C.G. pero que luego se impuso y se sostuvo tras la muerte del insigne cantor argentino. Pas&oacute; a ser la posici&oacute;n &quot;oficial&quot; y as&iacute; hubo que admitirlo durante varias d&eacute;cadas: &iexcl;Lo dec&iacute;a la mayor&iacute;a! Si embargo el asunto de la fecha y lugar de nacimiento de C. G. ha empezado a cuestionarse cada vez m&aacute;s, situaci&oacute;n que la est&aacute;n sosteniendo un n&uacute;mero cada vez mayor de investigadores, en otras palabras, est&aacute; tomando cuerpo la tesis de que Carlos Gardel no naci&oacute; en Francia ni tampoco en la fecha que sostiene la tesis &quot;oficial&quot; o quiz&aacute;s &quot;argentina &quot;. As&iacute; entonces, desde hace un tiempo est&aacute; en pleno desarrollo otra postura, que podr&iacute;amos designar como &quot;uruguaya&quot;, la cual, y obviamente, se origin&oacute; en dicho pa&iacute;s. Hay que destacar, sin embargo, que desde otras latitudes tambi&eacute;n se est&aacute;n recibiendo aportes muy interesantes sobre esta materia. <br /> <br /> III. - El lugar de nacimiento de Gardel <br /> De acuerdo a la tesis de los investigadores uruguayos, el lugar de nacimiento de Gardel es un punto neur&aacute;lgico que abarca mucho m&aacute;s que una simple discusi&oacute;n geogr&aacute;fica. Este dilema est&aacute; unido a profundas connotaciones pol&iacute;ticas - sociales, hasta de intrigas de grueso calibre. La postura que actualmente est&aacute; teniendo cada vez mayor solidez es que Gardel naci&oacute; en la R. O. del Uruguay, m&aacute;s concretamente en el Departamento de Tacuaremb&oacute;, en un lugar que se llama Tambores, en el &quot;Valle de Ed&eacute;n&quot;. Sin embargo, y desgraciadamente, hasta los propios tacuaremboenses trataron de negar en su momento estos hechos. &iquest;Las causas? Lo que se precis&oacute; anteriormente: intrigas pol&iacute;ticas - sociales, y a la cual habr&iacute;a que agregar situaciones emocionales tales como el temor y a&uacute;n el miedo. Sobre este punto se volver&aacute; m&aacute;s adelante. <br /> Para empezar hay que destacar que en el Uruguay empieza a &quot;gobernar&quot; Lorenzo Latorre, un dictador que hace derrocar al presidente constitucional Jos&eacute; Ellauri. Esto fue en el a&ntilde;o 1875. Pero Latorre dura en la &quot;presidencia&quot; solamente 4 a&ntilde;os y m&aacute;s adelante aparece en el escenario pol&iacute;tico M&aacute;ximo Santos. Esta persona barri&oacute; pr&aacute;cticamente con cualquier oposici&oacute;n a su persona y orientaci&oacute;n pol&iacute;tica. Fue uno de los tantos dictadores que han pretendido perpetuarse en el poder y de la misma forma que en numerosos pa&iacute;ses de nuestro planeta, especialmente en Latino Am&eacute;rica. La tortura, las desapariciones y la corrupci&oacute;n estuvieron en ese sentido a la orden del d&iacute;a. Nadie pod&iacute;a oponerse a las decisiones de M&aacute;ximo Santos, situaci&oacute;n que pod&iacute;a constituir un verdadero suicidio. Obviamente aqu&iacute; surge la esperada pregunta: &iquest;qu&eacute; tiene que ver esto con el nacimiento de Carlos Gardel y con todos los misterios que enmarcaron a su persona en los primeros a&ntilde;os de su vida? Podr&iacute;a tener mucha relaci&oacute;n. <br /> <br /> IV. - Carlos Escayola y sus esposas <br /> Durante la dictadura del Gral. M&aacute;ximo Santos es &quot;ascendido&quot; al grado de coronel el jefe de polic&iacute;a de Tacuaremb&oacute;, don Carlos F&eacute;lix Escayola Medina. Dicho nombramiento fue completamente arbitrario dado que &eacute;ste nunca fue un militar de carrera. Carlos Escayola fue militante del Partido Colorado y hab&iacute;a nacido en 25 de Octubre de 1845. Cuando empezaron a desarrollarse los acontecimientos anteriormente mencionados, contaba por los treinta a&ntilde;os de edad. &iquest;C&oacute;mo era C. E.? Era una persona de porte elegante, de cabello oscuro y bastante versado en m&uacute;sica dado que tocaba bastante bien la guitarra, la mandolina y tambi&eacute;n el piano. Tambi&eacute;n era un apasionado del teatro, tan es as&iacute; que fund&oacute; en la ciudad de Tacuaremb&oacute; un teatro que llevaba precisamente su nombre: &quot;Teatro Escayola&quot; el cual luego se transform&oacute; en el cine &quot;Uruguay&quot;. Podemos mencionar entonces que lo anteriormente destacado constituir&iacute;a el lado &quot;positivo&quot; del Coronel Escayola: un verdadero artista autodidacta. Pero este personaje tambi&eacute;n tuvo un lado sumamente negativo, hasta perverso. Seg&uacute;n distintos historiadores, C. E. era una persona libidinosa, muy proclive a las aventuras amorosas, al sexo. No son pocos que mencionan que deb&iacute;a haber tenido decenas de hijos &quot;naturales&quot;. El investigador Erasmo Silva Cabrera (que utilizaba tambi&eacute;n el seud&oacute;nimo &quot;Avlis&quot;) menciona que el Dr. Francisco Paradeda, al cual entrevist&oacute; por los a&ntilde;os sesenta (cuando contaba 92 a&ntilde;os de edad), le destac&oacute; que Carlos Escayola lleg&oacute; a tener unos 50 hijos naturales, cifra que nos parece quiz&aacute;s algo exagerada. C.E. conoce en cierto momento a la familia Oliva - Sghirla, la cual estaba conformada por Juan Bautista Oliva y su esposa Juana Sghirla. Esta &uacute;ltima era de nacionalidad argentina y estaba dotada de gran belleza f&iacute;sica. C.E. traba amistad con la familia Oliva, pero ... muy especialmente con la bella se&ntilde;ora Juana Sghirla. El Dr. Eduardo Payss&eacute; Gonz&aacute;lez, tambi&eacute;n gran investigador gardeliano, destaca que C. E. era un individuo dictatorial, duro, y que era &quot;se&ntilde;or de vidas y de haciendas&quot;. El historiador hispano - argentino Horacio V&aacute;zquez Rial, por su parte, menciona que C. E. no era solamente un prepotente en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n en la vida &iacute;ntima de quien quisiera, especialmente de las mujeres, y no importaba que sean casadas: nadie se atrev&iacute;a negarse a los caprichos del coronel en asuntos &iacute;ntimos de alcoba. Estas caracter&iacute;sticas personales son las que esgrimi&oacute; este personaje con relaci&oacute;n a sus v&iacute;nculos con la Sra. Juana, aunque la verdad sea dicha, esta tambi&eacute;n &quot;empuj&oacute;&quot; los asuntos y demostr&oacute; ser enormemente especuladora y ambiciosa. <br /> Del matrimonio de Juan Oliva y Juana Sghirla nacieron cinco hijos: Clara, Blanca, Clelio, Juan y Mar&iacute;a Lelia, es decir, tres mujeres y dos varones. La relaci&oacute;n que lleg&oacute; a existir entre la familia Oliva - Sghirla con el Comisario Carlos Escayola se debi&oacute; a los sucesivos matrimonios de &eacute;ste con las tres hijas de los primeros. C. E. contrae matrimonio primero con Clara Oliva, la que en ese momento cuenta con 21 a&ntilde;os y de este matrimonio nacen dos hijas: Amabilia y Clara. Desgraciadamente Clara (madre) fallece a temprana edad, apenas tres a&ntilde;os de contraer matrimonio, en 1871. Sin embargo dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1873, C. E. insiste con la familia Oliva (&iexcl;y tambi&eacute;n la Sra. Juana, su suegra!) dado que contrae nupcias con Blanca la que hasta ese momento hab&iacute;a sido su cu&ntilde;ada. De este matrimonio nacen 6 hijos, pero C. E. queda nuevamente viudo en 1886, despu&eacute;s de 13 a&ntilde;os de matrimonio. Finalmente este coronel se casa con su cu&ntilde;ada menor, Mar&iacute;a Lelia. La boda se celebr&oacute; en 1889, cuando esta joven contaba con 20 a&ntilde;os de edad. Hay que hacer notar que Mar&iacute;a Lelia hab&iacute;a nacido aproximadamente un a&ntilde;o despu&eacute;s que su esposo hab&iacute;a contra&iacute;do matrimonio con su hermana mayor Clara. <br /> Relatados los hechos hasta este punto, todo parece sencillo y solamente es llamativo o curioso que un hombre contraiga matrimonia con tres mujeres del mismo n&uacute;cleo familiar. <br /> <br /> V.- Mar&iacute;a Lelia Oliva - Mar&iacute;a Lelia Oliva de Escayola y..... Carlos Gardel <br /> Los sucesivos casamientos del Coronel Escayola estuvieron relacionado con aspectos verdaderamente tr&aacute;gicos, aunque no solamente por los sucesivos fallecimientos de sus esposas. Exist&iacute;a otro hecho que evidentemente era muy reprensible. Fue un asunto muy conocido que este personaje ten&iacute;a intimidad con su suegra y el mayor problema estuvo relacionado por su casamiento con la hija menor de Juana, Mar&iacute;a Lelia. Seg&uacute;n los historiadores, el matrimonio de C. E. con Mar&iacute;a Lelia estuvo enmarcado en un problema muy serio y anterior a dicho acontecimiento, el cual no se pod&iacute;a manifestar p&uacute;blicamente dado que el Coronel era el &quot;poderoso&quot;, el &quot;amo y se&ntilde;or&quot;, y cualquier disensi&oacute;n pod&iacute;a manifestarse solamente en el silencio de la intimidad. El hecho es que la intimidad marital entre C.E. y su joven esposa no part&iacute;a desde el inicio de su casamiento, sino de unos 6 a&ntilde;os atr&aacute;s, asunto bien estudiado por varios investigadores gardelianos uruguayos. C. E. no solamente ten&iacute;a relaciones &iacute;ntimas con su suegra, sino que tambi&eacute;n empez&oacute; a tenerlas con su cu&ntilde;ada menor, la cual era pr&aacute;cticamente una ni&ntilde;a puesto que contaba solo 14 a&ntilde;os. De esta relaci&oacute;n Mar&iacute;a Lelia queda embarazada, lo cual hace que sea sacada de su propia casa paterna y enviada a otro lugar: &iexcl;hab&iacute;a que ocultarla! Actualmente se mencionan dos lugares en donde pudo haber estado esta adolescente para la gestaci&oacute;n de su futuro hijo. Algunos sostienen que estuvo en la estancia &quot;Santa Blanca&quot; mientras que otros en un lugar de veraneo, que pertenec&iacute;a a C. E., llamado &quot;San Gregorio&quot; (todos estos lugares est&aacute;n en el departamento de Tacuaremb&oacute; de la R. O. del Uruguay). Seg&uacute;n la docente e investigadora gardeliana Susana Cabrera, la que ayud&oacute; en dicho nacimiento fue una partera de renombre de la zona de Quiebrayugos llamada Constantina Rodr&iacute;guez de Olivera. Aparte del nacimiento en circunstancias poco &eacute;ticas, &iquest;qu&eacute; tiene de particular este hecho? Es que, de acuerdo a la postura uruguaya, el hijo nacido de Mar&iacute;a Lelia fruto de su relaci&oacute;n con el que todav&iacute;a era su cu&ntilde;ado, fue nada menos que Carlos Gardel. <br /> &Eacute;ste podr&iacute;a considerarse como uno de los puntos claves de la tesis uruguaya. Sin embargo aqu&iacute; se plantea una interrogante muy importante: &iquest;por qu&eacute; con el paso de los a&ntilde;os, cuando Carlos Gardel estuvo en el estrellato, los uruguayos no destacaron con &eacute;nfasis y orgullo el nacimiento de una persona tan importante en su suelo patrio? &iquest;Por cu&aacute;l motivo todo se movi&oacute; con tanta discreci&oacute;n? &iquest;Por qu&eacute; este asunto se comentaba &uacute;nicamente en &quot;voz baja&quot; y no se levantaron protestas ante su supuesto nacimiento en Francia? Ello tiene su fundamento o respuesta. <br /> <br /> VI. El nacimiento de Carlos Gardel y el &quot;silencio de Tacuaremb&oacute;&quot; <br /> De acuerdo a la posici&oacute;n de estos investigadores, el nacimiento de nuestro cantautor en la R. O. del Uruguay trat&oacute; de cubrirse por un manto de secreto y ello se debi&oacute; a varias circunstancias, las cuales en cierto modo son comprensibles. A este respecto la soci&oacute;loga e investigadora uruguaya Mar&iacute;a Selva Ortiz Bosc expresa que en realidad &quot;el silencio fue de Tacuaremb&oacute;&quot;, dado que fue el lugar que estuvo relacionado &iacute;ntimamente con todos estos asuntos. Por lo tanto, &iquest;por qu&eacute; Tacuaremb&oacute; call&oacute; algo que quiz&aacute;s podr&iacute;a haberlo llenado de orgullo? Mar&iacute;a Selva Ortiz Bosc destaca que ello se debe a los siguientes fundamentos: <br /> 1) Mar&iacute;a Lelia no era solamente cu&ntilde;ada de C. E., la cual luego, pas&oacute; ser su esposa, sino tambi&eacute;n fue su ahijada, dado que cuando &eacute;sta naci&oacute;, el entonces Comisario de Tacuaremb&oacute;, y luego Coronel, fue su &quot;padrino&quot; de bautismo. Esto constitu&iacute;a una situaci&oacute;n muy grave ante la Iglesia Cat&oacute;lica dado que C. E. no habr&iacute;a obtenido permiso de dicha instituci&oacute;n para casarse con su ahijada, y ante los ojos de la misma ello constitu&iacute;a un verdadero &quot;incesto&quot;. <br /> 2) Carlos Escayola era Coronel del ej&eacute;rcito, con una situaci&oacute;n castrense muy comprometida con la esfera dictatorial del &quot;presidente&quot; M&aacute;ximo Santos: &iexcl;Era necesario cuidar las apariencias!. <br /> 3) Carlos Escayola pertenec&iacute;a a la logia mas&oacute;nica, organizaci&oacute;n que sabemos es muy cuidadosa y seria en cuanto a estos aspectos &eacute;ticos - morales. <br /> El nacimiento del futuro Carlos Gardel bajo circunstancias adulterinas hab&iacute;a que ocultarlo con el mayor hermetismo, rehuyendo los tacuaremboenses a cualquier comentario sobre este asunto, de &quot;ello&quot; no se pod&iacute;a hablar. Es como muy bien lo considera Horacio V&aacute;zquez Rial: &quot;Tacuaremb&oacute; call&oacute; primero por miedo, luego call&oacute; por verg&uuml;enza, por verg&uuml;enza de haber tenido miedo&quot;. Y entonces &iquest;qu&eacute; fue de este peque&ntilde;o nacido quiz&aacute;s en 1883?. Este &quot;botija&quot; es entregado en primera instancia a una lugare&ntilde;a llamada Manuela Casco, la cual lo cuid&oacute; con mucho cari&ntilde;o y esmero. Luego fue entregado a una planchadora que viv&iacute;a en Tacuaremb&oacute;, que tambi&eacute;n estuvo relacionado con C. E. y que se llamaba Bertha Gardes. Esta mujer era de nacionalidad francesa y antes de cumplir veinte a&ntilde;os de edad emigr&oacute; al Uruguay. Existe gran cantidad de pruebas, datos y motivos de su estad&iacute;a en el Departamento de Tacuaremb&oacute;. As&iacute; entonces C. E. le conf&iacute;a a este hijo natural para que lo cr&iacute;e y a la cual ayuda materialmente para este objetivo. Sin embargo pocos a&ntilde;os mas tarde, en 1890, B. G. queda embarazada, lo que la obliga viajar a Montevideo con el peque&ntilde;o que ten&iacute;a a su cuidado y a quien llaman &quot;Carlos&quot; (y durante largo tiempo sin apellido). Por motivo de su embarazo, y como lo afirman varios historiadores, entrega a este Carlitos a una compatriota suya llamada Ana&iuml;s Beaux. A este respecto Erasmo Silva Cabrera (&quot;Avlis&quot;) expresa con verdadera tristeza que &quot;desmadrado de su chiquilina madre y pasando de unos a otros brazos, entre madres postizas ocasionales...&quot; B. G. decide tener a su propio hijo en Francia y por lo tanto parte a dicho pa&iacute;s, espec&iacute;ficamente a Toulouse, en donde en el mes de Diciembre del a&ntilde;o 1890 nace su hijo llamado Charles Romuald Gardes en el hospital de la Grave. En 1893, es decir, cuando Charles Romuald tiene casi tres a&ntilde;os (espec&iacute;ficamente 27 meses), Bertha se embarca en el buque Don Pedro y regresa con su peque&ntilde;o hijo al R&iacute;o de la Plata, pero espec&iacute;ficamente a Buenos Aires. Seg&uacute;n la tesis uruguaya, el futuro Carlos Gardel ya cuenta en ese momento aproximadamente con unos 10 a&ntilde;os de edad. A esa altura, y por instancias de la persona que lo cuidaba, la Sra. Ana&iuml;s Beaux, el peque&ntilde;o Carlitos -el cual todav&iacute;a viv&iacute;a en Montevideo- va por un corto per&iacute;odo a una escuela que estaba situada en el barrio Sur de esta ciudad, presumiblemente en la calle Soriano, entre Julio Herrera y R&iacute;o Branco. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, cuando ya era un cantante famoso y en una de sus tantas visitas que hacia a Montevideo, Carlos Gardel recordar&iacute;a su concurrencia a esa escuela primaria. Poco tiempo despu&eacute;s la Sra. Beaux se traslada a la ciudad de Buenos Aires con el peque&ntilde;o Carlos. Ah&iacute; se unen a Bertha Gardes con su hijo biol&oacute;gico Charles Romuald, los cuales hac&iacute;a poco hab&iacute;an llegado de Francia. Sin embargo en 1897 Carlitos, que contaba con unos 14 a&ntilde;os de edad, parece que vuelve a Montevideo y de acuerdo a las minuciosas investigaciones de Erasmo Silva Cabrera, &quot;Avlis&quot;. El futuro canta - autor permanece en la capital uruguaya algunos a&ntilde;os. En 1901 regresa a Buenos Aires y a partir de ese momento empieza a incursionar en el canto con mayor relieve, hecho que ir&aacute; creciendo hacia a niveles insospechados. Por esa &eacute;poca, el futuro Carlos Gardel conoce a una persona polifac&eacute;tica como lo fue Arturo de Nava, el cual era cantante, payador y tambi&eacute;n bailar&iacute;n. En muchos aspectos el futuro Carlos Gardel se inspirar&iacute;a en la figura de Arturo de Nava. A esta altura se podr&iacute;a citar gran cantidad de hechos de su vida musical, sus amores, la relaci&oacute;n con sus amigos, el d&uacute;o que form&oacute; con Jos&eacute; Razzano, sus viajes al Uruguay y tambi&eacute;n a Tacuaremb&oacute;, a Europa y los Estados Unidos, etc. Sin embargo ello no es lo que se busca en este caso. <br /> <br /> VII. - Carlos Gardel y su documentaci&oacute;n <br /> La posici&oacute;n de los uruguayos se solidifica a ra&iacute;z de las investigaciones de &quot;Avlis&quot; por la d&eacute;cada del sesenta del siglo pr&oacute;ximo pasado. Esto se debe a que salta al conocimiento del p&uacute;blico algo completamente inesperado, que tom&oacute; a muchos por sorpresa, un asunto que habr&iacute;a sido &quot;tapado&quot; intencionalmente, no se tuvo en cuenta o no se sab&iacute;a por todos aquellos que quer&iacute;an ajustarse a una historia oficial &quot;francesista&quot;. Debido a ello sale a la luz que el 8 de octubre de 1920 Carlos Gardel se presenta ante el consulado uruguayo en Buenos Aires para solicitar el registro de su nacionalidad, el cual le es aceptado y concedido seg&uacute;n el expediente N&deg; 10052. Como testigos Gardel estuvo acompa&ntilde;ado, entre otros, por su compa&ntilde;ero Jos&eacute; Razzano. Ante ese organismo oficial Gardel declara que su nacimiento fue en la R. O. del Uruguay, Departamento de Tacuaremb&oacute;. En cuanto a sus progenitores declar&oacute; que su madre se llamaba Mar&iacute;a y su padre Carlos. A esto se agreg&oacute; que ambos ya eran fallecidos. Este documento oficial fue debidamente rubricado y asentado en expedientes perfectamente legales por personal acreditado en el Consulado Uruguayo como tambi&eacute;n por los testigos. Por lo tanto aqu&iacute; se plantea una interrogante que es la siguiente: &iquest;por qu&eacute; declar&oacute; Gardel que su madre se llamaba &quot;Mar&iacute;a&quot; mientras que la historia oficial adjudica la maternidad a Bertha? En ese momento, en 1920, Bertha Gardes estaba bien viva (falleci&oacute; en 1943). Los &quot;oficialistas&quot; enseguida ponen el reparo en cuanto al lugar de nacimiento dado que, seg&uacute;n ellos, &quot;Gardel dijo que era uruguayo para no ser considerado desertor por parte del gobierno franc&eacute;s con relaci&oacute;n a la 1er. Guerra Mundial&#148;. Una situaci&oacute;n como esta hubiera sido muy grave dado que hubiera impedido a Gardel pisar territorio franc&eacute;s en el futuro: &iexcl;era un desertor! (sic). En otras palabras, de acuerdo a esta postura C. G. minti&oacute; para evadir dicha responsabilidad castrense y entonces acreditarse de una documentaci&oacute;n &quot;falsa&quot;, y de acuerdo a esto, el propio Consulado Uruguayo fue part&iacute;cipe de semejante felon&iacute;a. Por lo que se ha podido constatar, este hecho no ha escapado a los investigadores uruguayos. Tanto Silva Cabrera (por los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado), luego el doctor Payss&eacute; Reyes, y en la actualidad el profesor Nelson Bayardo, han investigado todo este asunto y han podido sacar a luz lo siguiente: <br /> <br /> v En el registro de Reclutamiento de la 5ta. Regi&oacute;n Militar de Toulouse correspondiente a los varones nacidos en el a&ntilde;o 1890, el a&ntilde;o de nacimiento del verdadero Charles Romuald Gardes, &eacute;ste no figura en el fichero de reclutamiento, y esto es como consecuencia de que: <br /> v El ej&eacute;rcito franc&eacute;s no llamaba a las armas a los hijos de madres viudas o solteras residentes en ultramar: &iexcl;Estaban exonerados de la responsabilidad del servicio militar ! <br /> Ante esta situaci&oacute;n, el hecho de parte de C.G. de acreditarse una documentaci&oacute;n falsa, como uruguayo y escapar al reclutamiento en Francia, no hubiera sido absolutamente necesaria. <br /> Ante esta situaci&oacute;n la tesis &#147;francesista&#148; pierde toda su fuerza y por tal motivo hab&iacute;a que tratar de encontrar otra argumentaci&oacute;n en cuanto a los motivos por los cuales C.G. &#147;minti&oacute;&#148; al acreditarse una documentaci&oacute;n en la cual se dec&iacute;a uruguayo. La misma fue entonces la siguiente: &#147;Gardel se dec&iacute;a nacido en el Uruguay para.....escapar al Servicio Militar en la Argentina&#148;. Seg&uacute;n los que apoyan la tesis uruguaya, aqu&iacute; se puede sostener la posici&oacute;n contraria, es decir, si este hubiera sido el caso, lo &uacute;nico que hubiera tenido que decir nuestro cantautor, que era franc&eacute;s, nacido en Toulouse y que hab&iacute;a entrado al pa&iacute;s en 1893: &iexcl;Era extranjero!. De la entrada al pa&iacute;s en 1893 de Bertha Gard&eacute;s con su hijo Charles Romuald hab&iacute;a constancia (n&uacute;mero de entrada y pasaporte), y entonces no hubiera tenido ning&uacute;n problema ante el asunto del servicio militar. Adem&aacute;s de ello - y de acuerdo a la postura uruguaya- existe otra debilidad en la tesis &quot;francesista&quot;. En 1923 Gardel se presenta ante las correspondientes autoridades argentinas para solicitar esta vez la libreta de enrolamiento, la cual le es concedida con el n&uacute;mero 236001 y es un hecho que de acuerdo a las leyes argentinas, cualquier ciudadano extranjero que solicite este documento queda a disposici&oacute;n para ser reclutado cuando las autoridades as&iacute; lo requieran. Si Gardel hubiera querido escapar a las obligaciones del servicio militar, lo menos que hubiera hecho es solicitar precisamente su enrolamiento para dicho servicio. <br /> Otro argumento que es su momento fue esgrimido es que no existe ninguna referencia oficial, registro de nacimiento de Carlos Gardel en el departamento de Tacuaremb&oacute; de la R. O. del Uruguay. Esto es perfectamente cierto. Pero a este respecto es necesario aclarar que de acuerdo a las leyes uruguayas vigentes en ese momento, ning&uacute;n hijo nacido de un hombre casado, que fuera con otra mujer, que no sea su esposa, pod&iacute;a ser inscripto en el registro de nacimiento y tampoco se autorizaba investigar a qui&eacute;n pod&iacute;a ser su progenitor. Los hijos nacidos en dichas situaciones adulterinas quedaban pr&aacute;cticamente a la &quot;buena de Dios&quot;. Esta ley fue modificada en el a&ntilde;o 1916, un a&ntilde;o despu&eacute;s del fallecimiento del coronel Escayola en la ciudad de Montevideo. Los investigadores uruguayos destacan adem&aacute;s que existen por lo menos 8 documentos oficiales en los cuales consta el nacimiento de Gardel en la R. O. del Uruguay. <br /> Los distintos historiadores se&ntilde;alan adem&aacute;s que la presencia de este Carlitos, todav&iacute;a muy peque&ntilde;ito, fue bastante molesto por esos lares (Tacuaremb&oacute;) dado que su sola presencia hac&iacute;a un impacto muy duro en hechos nada felices. Por esta situaci&oacute;n y mientras nuestro futuro cantor vivi&oacute; en Tacuaremb&oacute; se le llamaba como &quot;el guachito de Escayola&quot;. El mismo &quot;Avlis&quot; destaca una an&eacute;cdota muy interesante y es que el Dr. Mateo Parisi, que fue esposo de Amabilia, una de las hijas del coronel Escayola de su primer matrimonio, al pasar los a&ntilde;os y cuando empez&oacute; a propagarse que su sobrino Carlos hab&iacute;a nacido en Francia, manifest&oacute; lo siguiente: &quot;&iquest;de d&oacute;nde sacaron eso de Gardel franc&eacute;s? &iexcl;Si fui yo mismo el que le arregl&eacute; a Escayola el problema de su hijo para que se lo llevara la francesa&quot;, (citado por Mar&iacute;a S. Ortiz). Para el Coronel Escayola la presencia de Bertha Gard&eacute;s fue muy oportuna para entregarle a este &quot;guachito&quot; y de esta forma sac&aacute;rselo de encima. En condiciones normales el fruto de este nacimiento hubiera pasado inadvertido y quiz&aacute;s se hubiera perdido en el olvido dado que hubiera sido uno de los tantos hijos naturales de C.E. Pero lo que el coronel uruguayo nunca se imagin&oacute; ni previ&oacute;, es que su hijo biol&oacute;gico llegar&iacute;a a ser una figura notable, de jerarqu&iacute;a mundial (y que incluso despu&eacute;s de muerto &iexcl;&quot;canta cada d&iacute;a mejor&quot;). <br /> <br /> VIII. - Gardel y el Idioma Franc&eacute;s <br /> Los niveles de aprendizaje en diversos t&oacute;picos a edades muy tempranas atestiguan enormes ventajas. No es lo mismo aprender un idioma desde las primeras instancias de la existencia de una persona o hacerlo en la etapa adulta. Con la debida planificaci&oacute;n, un ni&ntilde;o de apenas cinco a&ntilde;os de edad puede llegar a expresarse y entender varios idiomas. Obviamente este objetivo hay que buscarlo o entrenarlo con anterioridad. Esto aplicar&iacute;a perfectamente a Carlos Gardel y de acuerdo a la &quot;historia oficial&quot;. Aqu&iacute; tenemos que estar muy de acuerdo con el enfoque del profesor e historiador gardeliano Nelson Bayardo. Suponiendo que Carlos Gardel haya sido el que naci&oacute; en Toulouse y que haya vivido en el sur de Francia con su madre hasta pasados los 2 a&ntilde;os de edad, que luego emigrara a la Argentina y haya estado viviendo con ella hasta la primera d&eacute;cada de su vida. En este supuesto caso lo menos que pudo haber hecho es haber aprendido hablar correctamente el idioma franc&eacute;s, aunque m&aacute;s no sea el idioma &quot;casero&quot;. Sin embargo Bertha Gard&eacute;s siempre reconoci&oacute; que &quot;su hijo&quot; Carlitos nunca habl&oacute; franc&eacute;s y esto se pudo comprobar en la pr&aacute;ctica cuando &eacute;ste estuvo a&ntilde;os m&aacute;s tarde en Francia. En esa ocasi&oacute;n intent&oacute; interpretar dos canciones como &quot;Folie&quot; y &quot;D&eacute;j&agrave; &quot;, pero todo qued&oacute; en la nada debido a la imposibilidad que tuvo ante un idioma que demostraba ser ajeno para &eacute;l. Sin embargo Nelson Bayardo destaca que Carlos Romuald Gard&eacute;s, el verdadero hijo de Bertha Gard&eacute;s, el que s&iacute; naci&oacute; en Toulouse en 1890, y que estuvo al lado de su madre durante la ni&ntilde;ez, asisti&oacute; a la escuela primaria &quot;San Estanislao&quot; situado en esos d&iacute;as en la calle Tucum&aacute;n 2646. Se pudo comprobar por parte de este investigador, que este Charles Romualdo, por l&oacute;gica, tuvo las m&aacute;s altas calificaciones en el idioma franc&eacute;s, el cual figuraba en el plan de ense&ntilde;anza para ese momento y as&iacute; se constata en el archivo de su libreta de calificaciones. Por dicho motivo, si Carlos Gardel no fue capaz de hablar el idioma galo, pero s&iacute; Charles Romuald, por lo tanto aqu&iacute; se trata de dos personas distintas. <br /> <br /> IX. - Conclusi&oacute;n <br /> De acuerdo a la tesis uruguaya existe gran cantidad de otros datos que demuestran que Carlos Gardel no fue la persona nacida en Toulouse en 1890, y que s&iacute; naci&oacute; en el Departamento de Tacuaremb&oacute; del Uruguay y que tambi&eacute;n fue hijo del Coronel Carlos Escayola, nacido en condiciones adulterinas y adem&aacute;s rechazado y no reconocido por &eacute;ste. &iquest;Qu&eacute; es entonces C. G.? &iquest;Uruguayo, franc&eacute;s o argentino? Aceptando su probable nacimiento en el Uruguay, ellos mismos reconocen que hasta ah&iacute; llega el asunto, pues este genial cantautor es evidentemente argentino. De acuerdo a esta postura, en cierta forma Carlos Gardel fue tambi&eacute;n el fruto de los infortunios de una naci&oacute;n que de muchas formas no ha sabido dar el debido apoyo a sus grandes personalidades, en forma bastante parecida a lo que ocurre en nuestra Rep&uacute;blica Argentina. Nuestras sociedades son a veces mezquinas con las grandes personalidades del arte, la ciencia o los distintos pensadores. El Dr. Milstein, argentino, previo Nobel de medicina, fue absorbido por Inglaterra. Lo mismo ocurri&oacute; con el c&eacute;lebre escritor Julio Cort&aacute;zar, el cual termin&oacute; su vida en Francia. Los c&eacute;lebres pianistas Martha Argerich, Daniel Baremboin y Bruno Gelber han hecho grandes carreras internacionales viviendo o afincados en Europa al igual que el guitarrista Ernesto Bitetti y el violinista Alberto Lisy (este &uacute;ltimo en Suiza). Con sus interpretaciones est&aacute;n recorriendo el mundo y la Argentina es para ellos nada m&aacute;s que un lugar &quot;de paso&quot;. Tampoco podemos olvidar al compositor &quot;Lalo&quot; Schifrin, el cual es uno de los m&aacute;s destacados compositores de m&uacute;sica para pel&iacute;culas en los Estados Unidos al igual que el cantautor Alberto Cortes, aunque &eacute;ste en Espa&ntilde;a. <br /> En Uruguay sucedi&oacute; algo bastante similar y tambi&eacute;n en distintos planos. Solo para empezar se destaca que su h&eacute;roe nacional, el Gral. Jos&eacute; Gervasio Artigas pas&oacute; las 3 &uacute;ltimas d&eacute;cadas de su vida en la Rep&uacute;blica del Paraguay (en forma similar al Gral. San Mart&iacute;n, pero &eacute;ste en Francia). En el mundo art&iacute;stico - intelectual la &quot;fuga&quot; de artistas desde la R. O. del Uruguay fue enorme. En el campo de la m&uacute;sica cl&aacute;sica por ejemplo el pianista Luis Batlle Iba&ntilde;ez hace a&ntilde;os que est&aacute; radicado en los Estados Unidos y desempe&ntilde;ando una exitosa carrera como docente. El director de orquesta y compositor Jos&eacute; Serebrier est&aacute; recorriendo el mundo desde hace a&ntilde;os con su batuta como tambi&eacute;n sus composiciones. Luego viene la gran absorci&oacute;n de parte de Argentina con una serie de personalidades que Uruguay no los pudo retener: Jos&eacute; y Pablo Podest&aacute;, Jos&eacute; Razzano, Francisco Canaro, Julio Sosa, Juan Carlos Mareco, el reci&eacute;n fallecido Jos&eacute; Verdaguer, Santiago G&oacute;mez Cou, Concepci&oacute;n &quot;China&quot; Zorrilla, el dramaturgo Florencio S&aacute;nchez, Horacio Quiroga y para citar solamente los m&aacute;s relevantes. Algunos de &eacute;stos llegaron a tener tanto arraigo en la Rep&uacute;blica Argentina que se consideraron pr&aacute;cticamente argentinos. Si aceptamos que Carlos Gardel naci&oacute; en el Uruguay, ello nos demostrar&iacute;a que &eacute;l tampoco escap&oacute; a esta absorci&oacute;n. Si se hubiera quedado en el Uruguay es muy probable que no hubiera llegado a la elevada posici&oacute;n art&iacute;stica que alcanz&oacute;. En los tiempos de nuestro cantautor los teatros populares en el Uruguay eran muy escasos y reci&eacute;n en 1940 se fund&oacute; la primer empresa de grabaci&oacute;n musical en cuanto a discos se refiere. En la Argentina ya exist&iacute;an desde la primera d&eacute;cada del siglo XX. En un reportaje de la revista ya desaparecida Caretas de Antioquia en su edici&oacute;n N&deg; 1054 del a&ntilde;o 1935 (ya cerca de su muerte) se le atribuye esta informaci&oacute;n &quot;mi coraz&oacute;n es argentino, pero mi alma es uruguaya, porque all&iacute; nac&iacute;... &quot; (texto citado por el investigador N&eacute;lson Bayardo) y ante un fuerte reconocimiento a su argentinidad. Carlos Gardel pas&oacute; la mayor parte de su vida en la Argentina y por tal motivo hay que reconocerlo como perteneciente a este pa&iacute;s y por m&aacute;s que haya nacido en el Uruguay y haya sentido gran cari&ntilde;o por los uruguayos. Ha sido fue uno de los artistas que m&aacute;s ha prestigiado a la &oacute;rbita rioplatense, pero muy especialmente a la Rep&uacute;blica Argentina. Con relaci&oacute;n al nacimiento de Gardel en el Uruguay o en Francia todav&iacute;a queda pa&ntilde;o para investigar dado que existen muchos aspectos oscuros y contradictorios. La investigaci&oacute;n debe continuar, pero debe hacerse con verdadera honestidad intelectual y sin fundamentalismos. <br /> Creado por eloriental | 07/11/04 23:46<br /> ESTRAIDO DE GEOMUNDOS<br /> RECONOSCO QUE PUEDE SER LARGO Y TEDIOSO EL TEMA PERO NO DEJA DE SER FACINANTE Y PARA MI UN FANATICO LECTOR NO ES NI LO UNO NI LO OTRO ES SENCILLAMENTE FACINANTE . Fri, 11 Dec 2009 13:07:26 +0100 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/nacimiento-de-gardel-11-de-diciembre-tacuarembo-270/ Lingüistas Mario Benedetti http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/linguistas-mario-benedetti-269/ <a href="http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/linguistas-mario-benedetti-269/"><img src="http://fotologs.miarroba.com/imgs.php?type=thumbnail&amp;id=5627788&amp;archivo_id=269&amp;date=1260407971" width="120" height="90" alt="Lingüistas Mario Benedetti"/></a><br />Tras la cerrada ovaci&oacute;n que puso t&eacute;rmino a la sesi&oacute;n plenaria del congreso internacional de ling&uuml;&iacute;tica y afines, la hermosa taqu&iacute;grafa regogi&oacute; sus l&aacute;pices y sus papeles y se dirig&oacute; a la salida abi&eacute;ndose paso entre un centenar de ling&uuml;istas, fil&oacute;logos, eni&oacute;logos, cr&iacute;ticos estructuralistas y deconstruccionalistas, todos los cuales siguieron su barboso desplazamiento con una admiraci&oacute;n rallana en la grosem&aacute;tica. De pronto, las diversas acu&ntilde;aciones cerebrales adquirieron vigencia f&oacute;nica: &iexcl;Qu&eacute; sintagma, qu&eacute; polisemia, qu&eacute; significante, qu&eacute; diacron&iacute;a, qu&eacute; centrar ceterorum, qu&eacute; zungespitze, qu&eacute; morfema! La hermosa taqu&iacute;grafa desfil&oacute; impert&eacute;rrita y adusta entre aquella selva de fon&eacute;mas. Solo se la vi&oacute; sonre&iacute;r, alagada y, tal vez, vulnerable, cuando el j&oacute;ven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmur&oacute; casi en su o&iacute;do: &iexcl;Cosita linda! Thu, 10 Dec 2009 02:19:31 +0100 http://fotolog.miarroba.com/elgauchobesuqueiro/linguistas-mario-benedetti-269/