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INFORME SOBRE CARICIAS

1
La caricia es un lenguaje
si tus caricias me hablan
no quisiera que se callen

2
La caricia no es la copia
de otra caricia lejana
es una nueva versión
casi siempre mejorada

3
Es la fiesta de la piel
la caricia mientras dura
y cuando se aleja deja
sin amparo a la lujuria

4
Las caricias de los sueños
que son prodigio y encanto
adolecen de un defecto
no tiene tacto

5
Como aventura y enigma
la caricia empieza antes
de convertirse en caricia

6
Es claro que lo mejor
no es la caricia en sí misma
sino su continuación.

Mario Benedetti

001

Para Ti

¿Qué si te odio...?
Ni siquiera se como tengo valor para preguntármelo
Pero me respondo que si...
Te odio
Y en verdad es cierto, te odio,
Te odio con toda mi alma y todo mi corazón
Con toda mi alma y con todo mi corazón
Te odio, odio todo de ti
Odio tu risa que taladra mis oídos
Odio tu sonrisa tan sensata
Odio tu felicidad, odio tu alegría
Odio tus ojos, aquellos ojos de los que me enamore
Odio esos labios que soñé besar algún día
Odio tu imagen, tu sola presencia me irrita
Pero puedo estar contigo sin demostrarte cuanto te odio
Pero no tengas duda,
A cada instante mi corazón te odia más
Y lo vuelves hipócrita, pues te sonríe como si te apreciara
Tú debes saberlo, pues escribo esto solo para ti
¿Que si te odio
Si, te detesto, como nunca a nadie había odiado
Pues te odio sin rencor
Con un sentimiento puro que nace de mi sufrir
Y de mi dolor...
¡Si! ¡Te estoy hablando a ti!
Se que sabes quien eres
Y estoy seguro de que tus ojos recorrerán
Estas líneas que tú misma inspiraste
¡Si! ¡Te estoy hablando a ti!
Pero no creas que es ella, pues mi odio es solo para ti .
Autor: Erick Tello
.

006

Desde la ventana de un casucho viejo
abierta en verano, cerrada en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientas la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello,
y que por la espalda casi roza el suelo.
Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, solo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y siempre que pasa le deja el recuerdo
de aquella mirada de sus ojos negros.
Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.
Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste; rezando y cosiendo
una salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
su seminarista de los ojos negros;
cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.
Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirla: —¡Te quiero!, ¡te quiero!,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.
En una lluviosa mañana de inverno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.
Un seminarista sin duda era el muerto;
pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro,
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los clérigos
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.
La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos...
tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros.
Corriendo los años, pasó mucho tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
La labor suspende, los mira, y al verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.
Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros...
AUTOR:
Miguel Ramos Carrión



Conozco una historia real igual a esta es triste pero tiene mucha dulzura ese amor imposible y eterno.


.
.

002

* Bella *

Antes de ti no hay antes,
no hay amigos no hay amantes,
ni pasado ni reloj,
que merezca recordarse,
en medio de la noche,
a través de la tormenta,
con saber de tu presencia,
se me calma el corazón,
porque la luz de tu sonrisa,
el amor de tus caricias,
pone en orden mi camino,
y me enseñan el destino,
bastante más que al faro,
que me guía entre la niebla,
más que al sol que me calienta,
necesito tu calor,
por que sin tí, iiiiiiiiii.

Bella,
transparentemente bella,
endiabladamente bella,
no se asoman las estrellas,
ni la luna,
bella,
endiabladamente bella,
mi diamante rubio,
bella sigue siempre asi.

Me gusta oir tus pasos,
en zapatos de tacón,
subir corriendo la escalera,
cuando vuelves a las dos,
me gusta verte concentrada,
persiguiendo por la casa,
no seas tan desesperada,
como gato tras ratón,
te necesito más que al aire,
más que al agua y que a la vida,
más que al solo de cada día,
necesito tu calor,
por que sin tiiiii.

Bella,
transparentemente bella,
endiabladamente bella,
no se asoman las estrellas,
ni la luna,
bella,
endiabladamente bella,
mi diamante rubio,
bella sigue siempre asi.

* Manuel Mijares *

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005

ESTADOS DE ÁNIMO

A veces me siento como un águila en el aire ...
( A propósito de una canción de de Pablo Milanés )
Unas veces me siento
como pobre colina,
y otras como montaña
de cumbres repetidas,
unas veces me siento
como un acantilado,
y en otras como un cielo
azul pero lejano,
a veces uno es
manantial entre rocas,
y otras veces un árbol
con las últimas hojas,
pero hoy me siento apenas
como laguna insomne,
con un embarcadero
ya sin embarcaciones,
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde,
te acerques y te mires..
te mires al mirarme.

(Mario Benedetti)

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003
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