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El fotolog de maravillas10
PENSAR CANSA

Trabajar sentado en una oficina o de reponedor en un supermercado, ¿qué cansa más? Que el trabajo físico puede ser agotador nadie lo duda, pero el que exige un sobreesfuerzo mental, aunque estemos sentados, tampoco se queda atrás. Sentarse a pensar mucho durante horas también hace que uno se sienta baldado. Y tiene una explicación. Un grupo de investigadores ha encontrado una nueva evidencia fisiológica que está detrás de esa sensación de estar exhausto tras un trabajo intelectual intenso. Pero nuestros hallazgos muestran que el trabajo cognitivo da como resultado una verdadera alteración funcional, la acumulación de sustancias nocivas, por lo que la fatiga sería una señal que nos hace dejar de trabajar, pero con un propósito diferente: preservar la integridad del funcionamiento del cerebro. Esto puede ayudar a ajustar las agendas de trabajo para evitar llegar al agotamiento. También aconsejan a las personas no tomar decisiones importantes cuando estén cansadas.
(Cristina Garrido)

A primeras, siempre se puede pensar que más se cansa alguien que trabaja en una obra o reogiendo fruta en el campo que un oficinista entre ordenadores, facturas y documentos. Pero son cansancios distintos. Un profesor puede estar agotado después de dar cuatro horas seguidas de clase y no es cuestión de levantar piedras, pero es a veces demoledor, no sólo por el esfuerzo de concentración sino también por cuestiones ajenas a la tarea que a veces se presentan. El cerebro se cansa, el trabajo intelectual cansa y el pensar cansa. Y no siempre se pasa durmiendo, es cierto eso de que sabes que algo anda mal cuando sientes cansancio del que no se cura durmiendo.

Cuidarse del cansancio pero atención, procuremos no caer en la vagancia ni física ni mental, como afirmaba aquella miss tirando a tonta ( o no): "Dicen que hasta la belleza cansa. ¿Será por eso que yo siempre estoy cansada?"
Dicen que aquí, en un banco que está bajo esta ventana se sentaba a descansar un poeta muy famoso en Cuenca como dice la inscripción. Me queda la duda si era de tanto pensar o para reponerse del esfuerzo de las cuestas conquenses.
Besos

024
PEQUEÑA SANDÍA

La sandía es un fruto grande y de forma más o menos esférica que suele consumirse cruda como postre. Resulta un alimento muy refrescante que aporta muy pocas calorías al organismo, también aporta algunas vitaminas y minerales. La sandía es un fruto grande, de hasta 25cm de diámetro, que puede alcanzar los 15kg de peso. La forma es ovalada o esférica, con una corteza lisa y de color verde oscuro, que a veces presenta bandas irregulares más pálidas. La pulpa es dulce, jugosa, refrescante y de color amarillento o rojizo. Contiene muchas pepitas de color negro, marrón o blanco. Algunas variedades cultivadas en los últimos años, cambian estas características clásicas de las sandías, dando frutos sin semillas, variedades con la pulpa amarilla o sandías de menor tamaño. La cara superior de las hojas es muy suave al tacto, mientras que el envés es muy áspero y con nervios muy pronunciados. Las hojas aparecen divididas en segmentos redondeados, teniendo cada una entre 3 y 5 lóbulos.

Las flores nacen en las axilas de las hojas. Son de color amarillo y solitarias, habiendo flores masculinas y femeninas. Son polinizadas por insectos. Las flores femeninas dan lugar a las sandías, que son bayas grandes de forma más o menos esférica y de tamaño variable, pudiendo pesar entre 2 y 15kg. 

(Frutas y hortalizas)


Este verano y seguro que a su pesar, la sandía ha sido protagonista no solo por la cantidad de beneficios que nos da, su dulzura, frescura, vitaminas sino por el altísimo precio que ha alcanzado. Yo he llegado a ver sandías a 15 euros, grandes, eso sí. Pero un disparate. Las razones de este dislate pueden ser que el hecho de triplicar su precio se deba a la menor producción, a la inestabilidad de las temperaturas y que los gastos para los agricultortes se les han disparado, la subida de la luz y los abonos, y no les ha interesado recogerlas.

Comer sandía y tomar gazpacho siempre ha estado asociado al verano y a pesar de todo, hemos pagado por ellas como símbolo del buen tiempo. La fruta es dulce y fresca y es el regalo perfecto en un caluroso día de verano. Alguien dijo que «Las sandías son sonrisas de verano». Y cuando se piensa en esas enormes de hasta 15 kilos olvidamos que como todo en la naturaleza nace pequeño y luego crece. El ejemplo está en esta foto. Se plantaron semillas de sandía hace como un mes y ya nacieron las hojas y las flores que darán lugar al fruto, como se dice en el texto. La que se ve aquí tiene apenas el tamaño de una canica, pero, principio quieren las cosas. Habrá que tener paciencia y sentarse a verla crecer...

Besos.

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A DORMIR

Solemos pensar que dormir es bueno para el cerebro, y es verdad, pero sus beneficios van mucho más allá.  La forma más sencilla de definir algo tan amplio suele ser pensar en su contrario, aunque este sea igual de amplio. En este caso, el contrario de dormir es “estar despierto”, pero estamos más acostumbrados a escuchar la pareja de conceptos siguiente: “vigilia y sueño”. Es importante recordar que, en realidad, aunque soñar y dormir no son lo mismo, la palabra “sueño” suele usarse de forma bastante indistinta, tanto como sinónimo de “dormir” como para referirse a esos fenómenos oníricos que ocurren mientras dormimos. Sea como fuere, quedémonos con la primera. En este caso, podemos asumir que la vigilia consiste en un estado donde la actividad física y/o intelectual es potencialmente alta, para entendernos todos. Si aceptamos esto, dormir sería lo contrario, y podríamos intuir, más o menos, a qué nos referimos cuando decimos que algunos organismos unicelulares duermen.

Luego está la teoría de la conservación de energía. En ella se tiene en cuenta lo central que es para la supervivencia hacer una buena gestión de la energía, no malgastarla cuando escasea y, por supuesto, tratar por todos los medios de que no llegue ese momento de escasez.  Poco a poco, vamos afinando la puntería para encontrar una hipótesis más acertada que nos hable del origen de dormir y si, tal vez, no tenga sentido hablar de cuándo empezamos a dormir sino de cuándo empezamos a estar despiertos.

(Ignacio Crespo)


El otro día hablábamos de las dificultades que estamos teniendo todos para dormir en estos días
 ( y noches) de tantísimo calor. Siempre hemos pensado que no se puede estar sin dormir permanentemente, que muchas veces cuando decimos que no hemos pegado ojo, en realidad, sí que habremos dormido algo, lo que se suele llamar echar una cabezada.

Teniendo esto en cuenta ¿cómo se define el sueño?. En estas líneas lo hacen por lo contrario, afirmando que es no estar despierto. Y ese dormir es tan necesario para poder vivir porque entre otras cosas sirve para no malgastar energía y guardarla para cuando haga falta. Estoy pensando en esos osos que duermen durante todo el invierno para no tener que buscar comida ni pasar frío. Ya lo harán en la primavera.  Alguien dijo que “Pasamos un tercio de nuestras vidas dormidos y puede que sea el tiempo en que nos sentimos más libres.” A eso se apuntan los sueños, lo onírico, que nos pueden llevar a cualquier lugar y época. Al lugar de la foto, por ejemplo.

Besos.

023
TRAS EL DESFILADERO

Los padres actuales –en su ánimo por proteger a sus hijos de todo lo feo y malo de este mundo cruel– tienden a convertir su infancia y adolescencia en una meliflua Disneylandia en la que basta con desear cualquier capricho (por caro y extravagante que sea) para que, abracadabra, se materialice. Y eso está muy bien y cría niños muy felices, pero crecer en Disneylandia tiene un precio: no estar preparados para lo que van a encontrar al convertirse en adultos. Nadie los advierte de que la vida real va de otra cosa, va de trampas, de golpes bajos, y que, lejos de que baste con desear algo para obtenerlo, la vida es azarosa, imprevisible y, sobre todo, injusta. Supongo que los padres lo saben, saben que educar no es ser Papá Noel los trescientos sesenta y cinco días del año, sino dotar a sus hijos de herramientas que los ayuden a bandeárselas en una sociedad hostil. Pero aun así prefieren no hacerlo y lanzan al mundo adolescentes que no saben qué es el rechazo y la frustración y cómo gestionarlos. Por supuesto no quiero ni por un momento comparar a un niño normal con los locos asesinos del Incel. Pero creo que de las conductas extremas y sociópatas se puede aprender mucho y sacar conclusiones. Porque, al fin y al cabo y como decía Lewis Carroll, los locos son nuestro espejo deformante y, de vez en cuando, conviene que los cuerdos nos miremos en él.

(Carmen Posadas)


Ayer rememorábamos con cierta nostalgia, acontecimientos, hechos y costumbres de nuestros primeros años que nos han marcado para siempre sin caer en la melancolía. En general tenemos un buen recuerdo de esa época, quizá porque el paso del tiempo nos ha suavizado todo. Muchas cosas han cambiado desde entonces, nosotros ya no hemos educado a nuestros hijos igual, quizá les hayamos dado más caprichos pero no es nada comparado con los adolescentes de ahora. Tiene razón Posadas cuando dice que hay que preparar a los hijos para que sepan afrontar la realidad, que la vida no es Disneylandia pero tampoco hacerles crecer llenos de desconfianza y que crean que todo lo que les rodea es maldad. Quizá, como siemptre, en el punto medio está la virtud.

Hay que estar preparados para los malos momentos pero disfrutando de los buenos y sabiendo que muchas de las dificultades de la vida son temporales y que eso precisamente nos hará más fuertes y robustos. Es como un desfiladero estrecho y con problemas pero si se saben bandear allí lo demás, lo que está detrás, será mucho más fácil. Es como dice la frase siguiente: "Es En Lo Más Estrecho Del Desfiladero Donde Comienza El Valle". Mirad si no este desfiladero natural escarpado entre rocas de la Ciudad Encantada de Cuenca.

Besos.

036
NOSTALGIA DEL PASADO

Hay quien piensa que la nostalgia es un error y que mirar atrás solo produce melancolía. Hay también quien desea enterrar aquellos años y con enternecedor adanismo le niega todo valor y mérito. Para los primeros y también para los segundos posiblemente alguna novela de la época no sea una lectura adecuada. Pero para el resto, para los interesados en conocer los secretos engranajes que hacen mover la rueda de la Historia, para los que buscan comprender cómo somos ahora mirándonos en el certero espejo de lo que fuimos, esta novela puede resultar muy atrayente. Para mí por lo menos ha sido curioso y a la vez apasionante volver a almorzar en Sacha o en Casa Gades, tomarme una copa en Dickens, escuchar a Brassens y a Aute, vestirme en Fancy o incluso degustar  un helado Camy. Porque es posible que en determinados casos la nostalgia sea un error, sobre todo cuando impide disfrutar del presente. Pero volver atrás de la mano de un buen libro no es un error. Es revisitar el pasado, sentir de nuevo lo que un día sentimos, ver la vida con los ojos de entonces y ser joven de nuevo. Si, además de todo lo antes mencionado, un libro,  echa luz sobre pasajes preteridos de la Historia, mejor aún. Porque, como también decía Greene, seríamos más tolerantes si conociéramos la intrahistoria que hizo posible determinados acontecimientos.

(Carmen Posadas)

Para algunos la nostalgia es algo negativo porque rememora momentos que fueron y que ya no son. Para otros, como dice Posadas, entre los me incluyo, es algo positivo porque sin caer en lo de que cualquier tiempo pasado fue mejor, somos lo que somos por lo que fuimos.

Todos, los de una cierta edad,   recordamos los helados Camy, las casettes, las sandalias cangrejeras, las tapas que nos tomábamos en aquel chiringuito de playa, las paellas del verano con mis padres y las amigas adolescentes como yo en el lugar de veraneo, y que nos han marcado y lo recordamos con cariño, cuando ellos eran jovenes e íbamos los cuatro juntos a todas partes en el coche, por la carretera que aún no era autopista y el viaje se hacía eterno. Pero llegábamos al destino y el Castillo de Cullera estaba allí para darnos un año más la bienvenida. Allí sigue. Como dijo el poeta, nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos, somos lo que somos por lo que fuimos entonces.

Besos.

027