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   Hoy voy a traer a esta página una pequeña historia de terror que escribí hace ya algunos veranos, quizá a siete u ocho, en una tarde de agosto mientras todos sesteaban.

    Ni que decir tiene que iba dedicada a un nieto mío, que por su estado de adolescente era muy rebelde y solía hacerme muchas trastadas. A él lo vuelvo a dedicar..


Capítulo final

Abrió los ojos. Después de mirar a todas partes, se convenció de que nada tenía alrededor, fuera de lo habitual. Sin embargo presentía que algo había,…algo, junto a él, se ocultaba,…algo le hacía estar inseguro.

Se levantó despacio y sin hacer ruido. Se sentía vigilado, como si “algo” calibrara sus más leves movimientos. Por eso no se calzó. Ni se vistió. Solo separó la sábana levemente y aguantó la respiración.

   Fue despacio hasta la cortina del balcón y miró detrás con cuidado de no moverla. Allí no había nada. Se agachó y miro bajo la cama. Solo algunas pelusas de polvo se dejaron ver.

 No había nada… y sin embargo estaba convencido de su presentimiento.

Sonaron las diez en el reloj de la torre y un ruido seco se dejó oír trás de la puerta, seguido de unas pisadas que se alejaban con cierta rapidez. Abrió con prontitud y no vio nada en el pasillo. Solo apoyado en el quicio de la puerta, una bolsa blanca, cerrada, descansaba en el suelo.

No sabía que hacer si cogerla o no, por eso se quedó observándola. Después de un largo rato se decidió y la levantó del suelo. No tenía un peso excesivo. Decidió meterla dentro y mirar su contenido.

 La puso sobre la mesa de estudio y vio que la bolsa cambiaba de forma ensanchándose hacia el fondo. Apretó con su mano el exterior y sintió una cosa poco consistente.

Decididamente metió la mano para sacarlo y vio enrollarse sobre su brazo una masa informe y gelatinosa que empezó a extenderse cada vez más. Pronto había ganado su hombro y se enroscaba sobre su cuello.

Unas largas prolongaciones con uñas salieron de ella y se dirigieron a sus ojos. Vio como amenazadoramente se aproximaban y… dejó de ver. Un fuerte dolor pareció romperle el cerebro, un fuerte y largo dolor que se fue prolongando mientras esos tentáculos barrenaban en su interior y succionaban y succionaban hasta dejar vacía su mente.

Chiste:

Dos caballeros que se movían muy deprisa en el interior de un hipermercado con sus carritos de compras se chocan. Uno le dice al otro:
- Perdóneme Usted; es que busco a mi señora.
- ¡Que coincidencia, yo también!. Estoy ya desesperado.
- Bueno tal vez le pueda ayudar. ¿Cómo es su señora?
- Es alta, de pelo castaño claro, piernas bien torneadas, hermoso cuerpo, en fin muy bonita ... ¿y la suya?
- Con esa descripción olvídese de la mía, vamos a buscar la suya.



 

 

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Última foto del fotolog de violemivi
A violemivi le gusta esto · El 05/12/2012 a las 11:05

Última foto del fotolog de violemivi
violemivi · El 05/12/2012 a las 11:06

Me ha gustado mucho tu historia, me quedo con ganas de leer mas!!!
Jajajaja, muy bueno el chiste tb

Que pases un lindo dia cielo. Besitos

Última foto del fotolog de jm-lopez
jm-lopez · El 05/12/2012 a las 22:36

Un buen chiste si señor. Gracias por tu visita . Féliz dia

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A angela.64 le gusta esto · El 07/12/2012 a las 10:24

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angela.64 · El 07/12/2012 a las 10:25

buenos dias mi querido amigo, genial historia y muy bueno el chiste para este viernes, te deseo un feliz finde, besitos.

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A leugim_xp le gusta esto · El 09/12/2012 a las 07:35

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