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El Fin de la Tormenta

El Fin de la Tormenta

Cristo

El Arca del Pacto

“¿Estamos ignorando la realidad de los tiempos?”

37 »Cuando el Hijo del Hombre regrese, será como en los días de Noé. 38 En esos días, antes del diluvio, la gente disfrutaba de banquetes, fiestas y casamientos, hasta el momento en que Noé entró en su barco. 39 La gente no se daba cuenta de lo que iba a suceder hasta que llegó el diluvio y arrasó con todos. Así será cuando venga el Hijo del Hombre.

Cuando los discípulos de Jesús se atemorizaron en medio de una fuerte tormenta, él “se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar: —¡Silencio! ¡Cálmate! El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo” (Marcos 4:39, Nueva Versión Internacional). De la misma manera, cuando Jesús regrese hará cesar la tormenta de destrucción de los últimos tiempos y traerá una gran calma a la Tierra y un periodo de paz junto con el Reino de Dios. En estos maravillosos “tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19-21), el mundo entero por fin aprenderá y seguirá los caminos de Dios.

Dios quiere que sus centinelas comuniquen esta buena noticia del rescate y la salvación que se avecinan. Leamos en Isaías: “¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: Tu Dios reina!¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que el Eterno vuelve a traer a Sion. Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque el Eterno ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido. El Eterno desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro” (Isaias 52:7-10).

Al instruirnos para que vigilemos y oremos cuando se acerca una tormenta profética, Cristo básicamente nos está diciendo que saquemos fuerzas de su palabra durante estos tiempos sombríos. La verdad bíblica de que Cristo intervendrá en los asuntos del mundo para poner fin a la injusticia, la tragedia y la corrupción, da a los visionarios una esperanza que supera todas las demás promesas fallidas de las instituciones humanas. El Reino de Dios es la única esperanza para la supervivencia de la humanidad se vislumbra en el poder de su espíritu.

Dios les dice a Jerusalén y a la tierra de Israel que los centinelas mantendrán una constante vigilia de oración por la paz del pueblo: “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de sus promesas, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra . . .

“Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos.He aquí que el Espíritu hizo oír su palabra hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra (Isaias 62:6-11).

El vigilante de todos los tiempos, con su presencia y el brazo fuerte de su poder,cuando destruya los efectos de la corrupción del mal y evita que su pueblo sufra los devastadoras consecuencias del fin de los tiempos manteniendo viva la esperanza de su victoria a la cual nos llamo desde el principio para salvación.

Tormenta Perfecta



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