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El Vigilante del Tiempo
En Guardia
Alertas
Cuando la tormenta se aproxima todos queremos saber el día y la hora en que pasara para tomar todas las medidas necesarias de alimentos,salud y seguridad para estar preparado todos tenemos que poner en función nuestro plan de seguridad Familiar. 
Y, ya que ustedes tampoco saben cuándo llegará ese tiempo,
¡manténganse en guardia! ¡Estén alerta!
La idea de velar se deriva de su uso en el período del Antiguo Testamento para describir lo que debía hacer un profeta por la nación: estar atento al peligro y hacer sonar una advertencia. Vemos esto de manera muy clara en la tarea que Dios le encomendó al profeta Ezequiel para advertir al pueblo de Israel. Dios le dijo: “Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte” (Ezequiel 3:17).
La imagen que aquí se presenta es la de un vigilante o centinela que monta guardia sobre campos o ciudades. En las sociedades agrarias del mundo antiguo se construían torres de vigilancia para supervisar los campos. Durante las semanas de maduración de las cosechas, los hombres montaban guardia en estas torres para evitar que los animales o los ladrones se llevaran las cosechas. Al estar en juego el suministro de alimentos de la comunidad, el papel del vigilante era fundamental para los habitantes del pueblo.
En épocas de peligro, los vigilantes también se apostaban en lo alto de las murallas para no perder de vista el exterior de las fortificaciones. Encontrando su punto divisor desde el cual observaba los accesos a la ciudad, el vigilante daba la voz de alarma si aparecía una amenaza, tras lo cual se cerraba la ciudad y se aseguraban sus puertas en preparación para la batalla.
Uno puede imaginarse también a un vigilante de este tipo en otros momentos, observando la vida cotidiana de la ciudad. Podía ver gran parte de la actividad de las calles y mercados y conocía a la gente, su tipo de trabajo, hábitos y estilo de vida. Si se hallaba apostado cerca de la puerta de la ciudad, también podía observar las transacciones comerciales realizadas por sus funcionarios (véase Rut 4:1-12). Su tarea de vigilante servía además para desalentar el crimen y , como sucede con el espíritu de un policía moderno que mantiene la guardia permanente.
En cuanto a la analogía de la tormenta con la calamidad que se avecina, podemos considerar a los meteorólogos de hoy como vigilantes modernos que nos advierten sobre la inminencia de una tormenta peligrosa y nos sugieren tomar las medidas de emergencia necesarias. Si ignoramos sus advertencias, ya es problema nuestro.
Hoy en día, aplicar las instrucciones de Jesús para vigilar lo que sucede en términos de moralidad social y juicio inminente implica estar conscientes de las tendencias de nuestro mundo desde una perspectiva bíblica. Significa evaluar los cambios y la dirección de la cultura, los movimientos políticos y geopolíticos significativos, la educación y las tendencias religiosas comparándolos con la enseñanza y visión de la palabra de Dios. También comprende un sólido entendimiento de la profecía bíblica, de cómo Dios ha guiado la historia para cumplir su propósito y de hacia dónde está finalmente dirigiendo las cosas.
Vigilar también significa examinar nuestras vidas comparándolas con los estándares de la Palabra de Dios para ver si cumplimos con sus estándares de justicia y si tenemos una relación con Dios el Padre y Jesucristo su Hijo.
Al decirnos que velemos y oremos siempre para que se nos considere dignos de escapar de los cambios climáticos del tiempo acontecimientos del final de los tiempos y presentarnos ante él (Lucas 21:36), Jesús muestra que debemos comprometernos a vivir una vida integra. Y debemos reconocer que el objetivo principal en la vida es buscar los valores y la vida del Reino de Dios ahora, desarrollando una relación personal con Dios y con Cristo para poder vivir por siempre en la familia divina (Mateo 6:33;).
Este abnegado papel no solo consiste en advertir sobre la calamidad, sino en anunciar cuando el peligro está pasando o cuando la ayuda está en camino, llevando un mensaje de esperanza y bendición para toda familia.
Colosenses 3:1: Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

 Tormenta Perfecta

 

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