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La Tierra

La atmósfera Terestre

Un planeta perfecto

Para la vida

2 Pedro 3:10

Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.


¿Acaso la vida en nuestro planeta podría ser la obra de un relojero ciego, o sencillamente de nadie? ¿Podría ser simplemente resultado de la casualidad?


Génesis 1:1: En el principio creó Dios los cielos y la tierra.



Algunos científicos han llegado a la conclusión de que quizá la Tierra es el único planeta en el universo en que puede haber vida, ya que las condiciones necesarias para que ésta exista son tan específicas que la posibilidad de que haya vida en otros planetas es infinitesimal.

La atmósfera
La atmósfera terrestre es uno de los aspectos de nuestro planeta que está perfectamente dispuesto para que haya vida. Ningún otro planeta en nuestro sistema solar tiene algo ni siquiera remotamente parecido. Arriba en la atmósfera, el ozono intercepta las radiaciones dañinas provenientes del Sol. Además, la atmósfera nos protege de la inmensa mayoría de los bólidos, calcinándolos mucho antes de que puedan llegar a la superficie terrestre. Si esto no fuera así, causarían grandes daños y pérdidas de vida.

Nuestra atmósfera contiene una mezcla de gases en la proporción perfecta para mantener la vida. El 21 por ciento del aire es oxígeno. Sin oxígeno, tanto los seres humanos como los animales morirían en pocos minutos. Pero demasiado oxígeno es tóxico y hace más inflamables los materiales combustibles. Si la proporción de oxígeno en el aire subiera tan sólo al 24 por ciento, se producirían gigantescos incendios que serían tremendamente destructivos y difíciles de controlar.

El nitrógeno, que diluye el oxígeno, forma el 78 por ciento de la atmósfera terrestre. También cumple una función importante como fertilizante de las plantas. Diariamente, en todos los lugares donde se producen tormentas, millones de rayos luminosos combinan nitrógeno con oxígeno dando origen a nuevos compuestos que, al llover, son aprovechados por las plantas.

Gran parte del resto de la atmósfera se compone de bióxido de carbono, sin el cual no existiría la vida vegetal. Las plantas necesitan del bióxido de carbono, el cual absorben al tiempo que despiden oxígeno. En los humanos y en los animales el proceso se invierte: respiramos oxígeno y exhalamos bióxido de carbono. Mediante este portentoso y preciso ciclo simbiótico, las plantas mantienen la vida humana vegetal y animal, y viceversa.

Aun el grosor de la corteza terrestre tiene que ver con la regulación de nuestra atmósfera. Si la corteza terrestre fuera más gruesa, entonces el oxígeno se acumularía debajo de la superficie como óxidos. Si fuera más delgada, estaríamos expuestos constantemente a terremotos y tremendas erupciones volcánicas que llenarían de ceniza la atmósfera.

¿Cuán importante es el perfecto equilibrio de nuestra atmósfera? En Venus, el planeta vecino, existe lo que se ha pensado es un incontrolado efecto de invernadero en el cual el calor está atrapado y no puede escapar. Un astrónomo de la NASA ha explicado que la Luna, nuestro estéril satélite, “es un lugar hospitalario comparado con Venus, donde, desde una altura de 40 kilómetros cae una lluvia de ácido sulfúrico concentrado sobre una superficie que está tan caliente como plomo derretido con un balance creacional especifico y cientifico.


Salmos 115:16: Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.

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