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Nuestra Justicia

La Justicia de Dios

En Todos los Tiempos

El Pacto Por La Fe


Génesis 6:9: Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.



Las palabras justo o justicia en las Escrituras se refieren especialmente al carácter personal que se demuestra con una conducta apropiada. Pero cuando se habla de justificar, justificado y justificación el significado es ligeramente diferente en relación a la amistad cuando caminamos con Dios.

 

Génesis 18:19: Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.


Si bien los eruditos de la palabra definen correctamente la justificación como “adjudicar justicia”, o “ser declarado justo”, pueden sacar conclusiones erradas con base en dichas definiciones. Aunque técnicamente no es incorrecto utilizar las palabras justo o justicia para definir o describir la justificación, algunas veces oscurece importantes diferencias contextuales y de conducta, sobre todo en lo que se refiere al uso específico que Pablo les da a las palabras justicia y justificación.


Hechos 13:39: y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.

 

En las cartas de Pablo la justificación se refiere principalmente a la absolución legal de la culpa, en tanto que justicia se utiliza más para referirse al carácter virtuoso. La justificación —el ser declarado legalmente libre de culpa— no lo hace a uno perfectamente justo en un instante. Pablo deja muy claro que el crecimiento para alcanzar la justicia según Dios es algo que toma tiempo.


2 Corintios 5:21: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

 

Este proceso comienza con lo que representa el bautismo, “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”.


Gálatas 3:27: porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

 

Pero alcanzar la madurez total de la justicia de Cristo es una meta por la que debemos luchar; no es algo que se nos da instantáneamente, sino que la adquirimos por medio de un proceso de crecimiento(Efesios 4:11-15)., a medida que aprendemos de las Escrituras con la ayuda de otros que nos anteceden en Cristo.


Romanos 5:1: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

 

Para permanecer justificados después de haber sido perdonados, debemos comportarnos de una manera justa a partir de aquel momento. En otras palabras, para ser justificados es necesario que tengamos una fe que se confirma por nuestras acciones. Como lo explica Santiago:  (Santiago 2:21-24).

Sin embargo, las palabras de Santiago no implican por ningún motivo que podamos ganarnos con nuestras obras el perdón de los pecados. Él sólo confirma que después de haber sido perdonados, debemos seguir adelante viviendo una vida justa en la fe del hijo de Dios. El poder y la capacidad para lograr esto provienen de Dios. Veamos cómo explica Pablo esto:  (Filipenses 2:12-13).

 Aclarar la diferencia entre las palabras justificación 


Romanos 4:25: el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

 y justicia en Cristo:


Romanos 3:24: siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,


“Ni el texto hebreo ni el griego permiten dar una definición diferente de ‘justificar’ que ‘contar como justo’; es un término que se refiere a una relación ética, no a una cualidad ética, y tiene que ver con la condición que uno tiene frente a otro, no el carácter que a uno se le imparte”. En otras palabras, cuando hemos sido perdonados, nuestra condición ante Dios es la de una persona “justa” o “recta”. El poder que recibimos por medio del Espíritu de Dios es lo que nos permite practicar la justicia.


Romanos 1:17: Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

 

Pero todavía tenemos por delante un largo trecho si es que queremos desarrollar carácter. Una persona justificada no debe dar por sentada la justicia o la rectitud. Debe crecer de acuerdo con el ejemplo de justicia que nos dio Jesucristo. Se espera que cada hijo de Dios aprenda y crezca hasta “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.


Efesios 4:13: hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

  

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