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Lector de tabaquería

"En cuanto a vos, Morrel, he aquí el secreto de mi conducta. No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuan buena y hermosa es la vida. Vivid, pues, y sed dichosos, hijos queridos de mi corazón, y no olvidéis nunca que hasta el día en que Dios se digne descifrar el porvenir al hombre, toda la sabiduría humana estará resumida en dos palabras: ¡Confiar y esperar! " (Fragmento de "El Conde de Montecristo" de Alejandro Dumas).

Hacia 1865 nació en la isla de Cuba un nuevo oficio: el de lector de tabaquería. Su objetivo era aliviar las largas y aburridas jornadas de cortadores y torcedores e igual con el despalillo. El lector había de ser una persona culta con voz clara, pronunciación correcta, y que supiera dar la tonalidad necesaria a los libros. Lecturas clásicas como la referida de Dumas (de ahí surgió la conocida marca de tabaco "Montecristo"), el "Quijote" de Cervantes o “Los miserables” de Victor Hugo se convirtieron el lecturas frecuentes a las que han ido sumándose títulos como “El coronel no tiene quien le escriba”, de Gabriel García Márquez; “El hombre que amaba los perros” o “La cola de la serpiente” de Leonardo Padura.

No solo se leen libros, también se lee el periódico, el estado del tiempo o se recuerda el cumpleaños de alguno y hasta se informa del menú que se servirá ese día en el comedor obrero. Era tradición que si los trabajadores quedaban satisfechos con la lectura hicieran sonar contra las mesas sus chavetas (cuchillas planas de metal para cortar las hojas de tabaco), y que las lanzaran al piso si quedaban insatisfechos.

Cuando tantos oficios desaparecen, es gratificante conocer que el lector de tabaquería, permanece y tras su reconocimiento en 2012 como Patrimonio de Cuba aspira a que sea incluido por la UNESCO en su lista de Patrimonio Intangible de la Humanidad.

Imagen de internet.

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astur_82 · El 17/05/2022 a las 23:11

Pues muy interesante todo esto que nos cuentas

saludos

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A maravillas10 le gusta esto · El 18/05/2022 a las 10:56

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maravillas10 · El 18/05/2022 a las 11:01

Sumamente curioso e interesante lo que nos cuentas de estos trabajo desaparecidos, como es el de lector de tabaquería. Como también había lectores en conventos y monasterios a las horas de las comidas, entre otras cosas, para evitar que hablaran entre ellos distraidps.

El fragmento de "El Conde Montecristo" que trecoges es uno de mis preferidos.

Un fuerte abrazo y pasa una buena y productiva jornada.

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A angela.67 le gusta esto · El 18/05/2022 a las 16:50

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angela.67 · El 18/05/2022 a las 16:51

Buenas tardes mi querido Fernan, y gracias por tu visita, interesante lo que hoy nos dejas, un abrazo.

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larocuky · El 18/05/2022 a las 17:52

Espero que estes bien!!!

Besos