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El fotolog de maravillas10
CUÑADOS

Se conoce como ‘cuñado’ al hermano del cónyuge o al cónyuge del hermano, siendo también aplicado este término al femenino en ambos casos (cuñada). El vocablo proviene del latín cognatus, que significa ‘consanguíneo’ y, originalmente, se aplicaba para hacer referencia al hermano o hermana de alguien, pero con el tiempo se le dio la acepción referida a las parejas de estos.

El término cuñado a lo largo de la historia ha ido adquiriendo diferentes significados paralelos al de la referencia al hermano del cónyuge o cónyuge del hermano, encontrándonos que en ciertos ámbitos se ha utilizado la forma ‘cuñadería’ para referirse a la camarería o compadrazgo entre dos personas o ‘cuñadía’ en relación a la afinidad o parentesco.

Durante un tiempo se utilizó la forma ‘cuñadísmo’ señalando el nepotismo por parte de algunos individuos al colocar a dedo a sus parientes en cargos de responsabilidad. Muy célebre fue el ‘cuñadísimo’ Ramón Serrano Suñer, quien se convirtió en la mano derecha de Franco. En los últimos años (y sobre todo gracias a las redes sociales) el término cuñado (o la forma ‘ser un cuñado’) se ha popularizado como sinónimos de ‘sabelotodo’ o persona que se cree erudita en todos los temas, siendo utilizado habitualmente de forma despectiva.

(Alfred López)


Hay que reconocer que la palabra cuñado, más que cuñada por cierto, no goza de buena fama sobre todo últimamente. Porque además de hacer alusión al parentesco más o menos cercano, se ha convertido en sinónimo de enchufado, en principio, pero sobre todo en la última acepción, la del familiar que todo lo sabe, que opina de todo y se permite dar lecciones a todo el mundo sobre cómo hacer las cosas.

Frases de cuñado son aquellas típicas como : "Pues yo he aparcado en la puerta", "Pagando alquiler en lugar de hipoteca estás tirando el dinero", "El marisco me lo trae a mí un amigo gallego a mitad de precio", "Tú hazme caso a mí, que sé de lo que hablo".... y así muchas más.

Entre el grupo de personas que están comiendo en la mesa seguro que hay algún cuñado porque son aprejas de edad parecida. Y parecen estar disfrutando de la mesa en buena armonía.

Besos.

034
ROSAS SILVESTRES

Sólo estas palabras, rosas silvestres, ya me hacen aspirar el aire como si el mundo fuera una rosa cruda. Tengo una gran amiga que me manda de vez en cuando rosas silvestres. Y su perfume, mi Dios, me da ánimo para respirar y vivir. Las rosas silvestres tienen un misterio de los más extraños y delicados: a medida que envejecen perfuman más. Cuando están por morir, ya ajándose, el perfume se vuelve fuerte y dulzón, y recuerda las perfumadas noches de luna de Recife. Cuando finalmente mueren, cuando están muertas, muertas —ahí entonces, como una flor renacida en la cuna de la tierra, es cuando el perfume que exhala de ellas me embriaga. Están muertas, feas, en lugar de blancas se ven amarronadas. Pero ¿cómo tirarlas si, muertas, tienen el alma viva? Resolví la situación de las rosas silvestres muertas, despetalándolas y esparciendo los pétalos perfumados en mi cajón de ropa. La última vez que mi amiga me mandó rosas silvestres, cuando se estaban muriendo y volviéndose más perfumadas todavía, les dije a mis hijos: —Es así como me gustaría morir: perfumando de amor. Muerta y exhalando el alma viva. Olvidé decir que las rosas silvestres son una planta trepadora y que nacen varias del mismo gajo. Rosas silvestres, las amo. Diariamente muero por su perfume.

 (Clarice Lispector)


En la trasera de la Facultad de Filología crecen por estas fechas un grupo de rosas silvestres, de esas que describe con tanta elegancia y dulzura la escritora, esas rosas que nacen varias del mismo gajo. Son grandotas, asimétricas, deslabazadas pero  tienen ese aire de verdad, de naturalez viva.

Y además huelen como no huelen las preciosas y perfectas rosas de tallo largo, esbeltas y tan arregladitas en la floristería. Me fascina lo que dice Clarice de lo embriagador de su aroma y sobre todo del hecho de que cuando más envejecen más y mejor aroma dan aunque visualmente ya no esté en su esplendor. Como ella dice: Es así como me gustaría morir: perfumando de amor. 

Es una clara metáfora de la vida humana, de cómo debería ser el final de la existencia y no siempre es. Pensemos que siempre podremos dejar pétalos de lo que hayamos hecho en la vida y que se pueda recordar.

Besos.

076
MALAS HIERBAS

La vida es algo verde y poco más. Recordemos que, como mínimo, el 75% de lo que puebla este planeta es una planta. Todos los demás dependemos del prodigio de que los vegetales coman luz y produzcan materia orgánica. De ahí que el más torpe de los errores, perpetrado contra la vieja y sana sabiduría de la Tierra, sea la generalizada utilización de herbicidas.

Llevamos ya casi un siglo apoyando una guerra, sin cuartel y química, contra las muy mal llamadas malas hierbas. Una avalancha de intolerancias hacia lo que en realidad es una cohorte de buenas compañías que podemos encontrar en nuestros huertos, campos de pan llevar e incluso en cualquier alcorque de árbol ciudadano. En cualquier caso hay, casi siempre, otra forma de comprender por qué algo es nocivo. Aprender que lo destruido por ese producto, tecnología o comportamiento es manifiestamente inmejorable. Todas las hierbas entran en esa categoría, por mucho que la sagrada comodidad de los humanos las situaran entre lo aborrecible.Tanto es así que las nada malas hierbas, en realidad, no pueden ser mejores. Sobre todo cuando se trata de esos 'despreciables' bledos, convertidos, por el más mentiroso de los dichos coloquiales, en una insignificancia absoluta. Cuando sucede todo lo contrario.

(Joaquín Araujo)


Muy curiosas estas líneas que son un alegato en favor de lo que ha dado en llamar "malas hierbas". Para Araujo no hay buenas ni malas hierbas porque todas tienen una función en la naturaleza. Es el ejemplo del bledo, que se tiene por despreciable porque crece solo sin que nadie lo plante ni lo cuide. Pues ahora, por lo visto, OMS defiende que el bledo es el alimento del futuro y que puede servir más que para comida de las cabras. Así, en Sudamérica los bledos se consumen en pastelería para confitar dulces, mientras que en España solo como alimento para el ganado y como abono.

Pues ya se sabe entonces que la expresión de que "me importa un bledo" es bastante injusta tal y como lo de "mala hierba nunca muere" que se emplea en sentido figurado para asociarlo a la mala gente.

El árbol de la foto ni es un bledo ni se puede considerar mala hierba, pero nace de la misma tierra y recibe la misma agua que las demás.

Besos.

045
ESTRÉS PERRUNOS

Siempre se dice aquello de "los perros se parecen a sus dueños y viceversa", y la verdad es que no le falta razón al dicho. Los que tengan canes de mascota sabrán que estos animales parecen tener un sentido que les hace leer los sentimientos y pensamientos de sus amos. ¿Alguna vez has estado de bajón y has percibido cómo tu perro se acercaba para estar contigo o animarte? Al igual sucede cuando estás enfermo: el mejor amigo del hombre siempre cuida, aunque solo sea con su presencia, de aquel que le da de comer y le da mimos.

Pero más allá del comportamiento tan benévolo que tienen los perros con sus amos, también pueden contagiarse de su estrés o ansiedad. Así lo demuestra una reciente investigación que parte de otra anterior en la que se descubrió que el estrés que sufren los canes es directamente proporcional al que padecen a largo plazo sus dueños, aunque solo se analizaron las razas seleccionadas específicamente para trabajar en estrecha convivencia y colaboración con las personas. El propósito de los científicos de analizar las razas antiguas y las de caza respondía a la cuestión de si los niveles de estrés podían estar sincronizados entre los canes y los humanos.

(A.C.y V)


No hay enfermedad más contagiosa que el estrés, es el otro virus de nuestra sociedad. Si estás en contacto estrecho con personas estresadas, aunque no tengas motivos, acabas sincronizando y absorbiendo el nerviosismo de ellas. Eso es un hecho probado. Más nos vale relacionarnos con gente tranquila y que sabe hacer frente a las complicaciones con serenidad, porque de lo contrario, vamos listos.

Así que no es de extrañar, que el perro, el mejor amigo del hombre, se acabe contagiando del estrés de su dueño, con el que convive. Además curiosamente, no es que los humanos y los perros acaben pareciéndose, es que cada uno cuando se decide por una cierta raza de perro, es por algo y vemos a personas nerviosas con perros nerviosos. Yo no tengo perro pero a los que lo tenéis, cuidado, el pobre can no tiene la culpa de nada.

Aquí tenemos un ejemplo.

Besos.

045
LOS LAURELES Y LA CARTILLA

Dormirse en los laureles: En la antigüedad, una de las distinciones a las que podía aspirar un militar que había participado exitosamente en alguna campaña bélica era recibir una  corona de laurel, que era símbolo de distinción, que se le ponía en la cabeza. El problema surgía cuando quien así había sido distinguido se relajaba y dejaba de esforzarse ―y, por tanto ya no era una persona tan valiosa para el Estado como hasta entonces―. De ahí que surgiera la expresión  dormirse en los laureles para indicar ese letargo en el que se había sumido quien un día no muy lejano había sido condecorado con ese solemne galardón.

Leer la cartilla:  Se dice que se le lee o se le canta la cartilla cuando se le reprende y se le está advirtiendo que debe hacer algo concreto. La  cartilla a la que hace referencia era un pequeño libro o cuaderno que recibía cada soldado y en el que se especificaban las normas de comportamiento y las obligaciones dentro de un cuerpo militar.

(Alfred López)


En todos los idiomas, y el nuestro no podía ser una excepción, hay muchas expresiones que utilizamos a diario en muchas circunstancias y que tienen orígenes con los que ya no las asociamos. Pasa con el mundo taurino, del que nos ocuparemos otro día y con el mundo militar. Y aquí están estos dos ejemplos que dan buena prueba de ello.

Lo de dormirse en los laureles lo decimos cuando alguien se confía y se queda atrás y ya vemos que se refiere a quien se queda aletargado tras un triunfo y ya no se esfuerza en nada. La expresión de leer la cartilla, no me sonaba en cuanto a su origen, pensaba que no tenía nada que ver con lo militar y mira por donde, también, la cartilla de las normas y se lee para reprender a quien no las cumple. Hay muchas más como "ser de la misma quinta", "hacer alarde", "dar el espaldarazo"...

Quien no se durmió en los laureles y por tanto no hay que leerle la cartilla es este empleado de la limpieza de Saldaña a juzgar por cómo tiene la plaza, "como los chorros del oro" (esta para otro día).

Besos.

053