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Llegaron por mar: Andrea Doria

Entre viajes, festividades y otros temas, teníamos en el olvido nuestra sección "Llegaron por mar" dedicada a aquellos personajes importantes que entraron en Cartagena por su puerto. 

Hoy, nos centramos en la figura del almirante genovés Andrea Doria (1466-1560) considerado el más grande marino de su época. Antes de marino, fue soldado de tierra al servicio de diversos príncipes italianos. Tras enfrentarse con Gonzalo Fernández de Córdoba "El Gran Capitán", este le ofreció el mando de la caballería española, lo que rechazó.

Puesto al servicio del rey de Francia, se enfrentó repetidamente a las escuadras de Carlos I de España.  En 1525 entró al servicio del Papa Clemente VII como jefe de sus galeras. En 1528 sus desavenencias con el francés Francisco I, le llevaron a ponerse al servicio de Carlos I y levantar el sitio de Nápoles. Carlos I lo nombró almirante de la Armada Española en el Mediterráneo.

Muchas fueron las gestas de Andrea Doria, entre las que cabría destacar su enfrentamiento con los turcos, cuando en 1532, mientras Solimán I invadía Hungría, se lanzó sobre la costa griega y logró capturar las plazas de Coron y Patras, e incluso llegó a atacar Constantinopla. En 1535 comandó la armada en la victoriosa campaña contra Barbarroja. Seis años mas tarde, en 1541, trató de disuadir al emperador de la desastrosa campaña de Argel, pero no fue escuchado.

En este periodo al servicio de la monarquía española, fue cuando llegó al puerto de Cartagena, quedando impresionado por sus condiciones geográfica y estratégicas. Suya es la frase "No hay navegación más segura que julio, agosto y el puerto de Cartagena"

Falleció en Génova, 25 de noviembre de 1560.

Imagen: Andrea Doria retratado por Sebastiano del Piombo.

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Este fin de semana no vamos al cine.... ¡porque nos vamos de Carnaval!. Y nada menos que a Cádiz, cuyo carnaval traspasa fronteras.

Y para ponerle música al carnaval gaditano hemos seleccionado este tanguillo titulado "Aquellos duros antiguos", que compuso en 1905 "El tio de la tiza" y cantaron "Los Anticuarios". Su letra recoge el hecho acaecido un año antes (1904) cuando un pescador gaditano apodado "Malos Pelos" encontró en la playa de Cádiz una buena cantidad de monedas antiguas de plata. Se corrió la voz por Cádiz y raro fue el gaditano que no fue corriendo a la playa a escarbar por encontrar algunas monedas. 

Se dice que las monedas procedían del navio del pirata gallego Benito Soto Aboal, que había embarrancado en las costas gaditanas en el siglo XIX.

Lo cierto es que los gaditanos, que le sacan punta a todo, no desaprovecharon la ocasión de cantarlo en su carnaval. "Aquellos duros antiguos" es un tema tan popular en Cádiz que no hay gaditano que sepa cantarlo.

Con "Aquellos duros antiguos", este fotolog desea a sus visitantes  amigos un buen domingo.

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Guadalupe

Terminamos nuestra andadura por Extremadura visitando el pueblecito de Gualupe y su Monasterio, donde se venera la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura y de la Hispanidad. 

La tradición marca que en el siglo XIII  la Virgen se apareció al pastor Gil Cordero indicándole que existía una imagen enterrada. Cuando excavaron encontraron esta Virgen negra y en el lugar se construyó una ermita alrededor de la cual fue surgiendo un asentamiento que se convirtió en el centro de peregrinación más importante de la Península Ibérica después de Santiago de Compostela.

La Puebla de Guadalupe, con 2.000 habitantes constituye un precioso pueblo, que actualmente basa su economía principalmente en el turismo, aunque también existe un importante sector agropecuario. Su monumento más importante, el Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, está considerado como Patrimonio de la Humanidad desde el año 1993. Data del siglo XIV, con recinto de fortaleza, en estilo gótico mudéjar con elementos renacentistas y barrocos. Actualmente está confiado a la orden de los franciscanos. 

En nuestra visita recorremos primeramente la iglesia, de planta basilical de tres naves, ábside poligonal, y un gran coro situado a los pies. El altar mayor está presidido por un retablo monumental realizado en 1609. Allí tenemos ocasión de escuchar Misa, antes de entrar en el recinto monacal. El conjunto del monasterio es un impresionante laberinto de 22.000 metros cuadrados. Visitamos el Claustro de los Milagros, con un impresionante templete en su centro, realizado hacia 1405 por fray Juan de Sevilla. Visitamos la sacristía, seguimos por los Museos de Ornamentos sagrados, cantorales, esculturas y pinturas, con cuadros de algunos de los mejores pintores del barroco español, como Carreño de Miranda o Zurbarán . Vemos el claustro gótico, que pertenece en la actualidad a la hospedería del monasterio. Pero la visita más emocional es al camarín de la Virgen. Se accede desde la Capilla de Santa Catalina, acompañados de un franciscano. Entre sus muros pueden verse algunos cuadros de Lucas Jordán y en los pilares, se abren hornacinas que albergan piezas escultóricas. Tras una breve explicación el fraile pide un momento de oración a la Virgen y alguien da el primer tono de la Salve cartagenera que se convierte en emotivo canto que llena la estancia. 

Con razón escribía Cervantes:  "Cuatro días se estuvieron los peregrinos en Guadalupe, en los cuales comenzaron a ver las grandezas de aquel santo monasterio; digo comenzaron, porque acabarlas de ver es imposible". Bien es verdad que en la guerra de Independencia (1808-1814) se perdió buena parte del patrimonio, pero con posterioridad se construyeron las dependencias barrocas y llegaron otras obras artísticas de modo que el escrito cervantino sigue siendo totalmente cierto.

A la salida encontramos una amplia plaza. En su centro una fuente que fue pila bautismal para los indios llegados con Colón de tierras americanas. Recorremos la calle de Sevilla con su típico arco y sus tiendas de recuerdos y delicias gastronómicas, las casas porticadas, la Iglesia de Santa Trinidad o Iglesia Nueva, los antiguos hospitales para peregrinos .... Creo que ha sido una excelente idea terminar en Guadalupe nuestra visita a Extremadura.

Imagen propia: Fachada prncipal del Real Monasterio. 


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Zafra

Visita a Extremadura. Septiembre 2019: Zafra

Llegamos a sur de Extremadura, donde se ubica Zafra, en la confluencia de caminos con  Andalucía, Castilla, La Mancha y el Alentejo. Esta situación la convirtió en importante núcleo comercial pues sus ferias desde la Edad Media eran muy concurridas. Se celebraban, entonces en la Plaza Chica hasta finales del siglo XVI, cuando la demolición de la iglesia medieval abrió espacio a la Plaza Grande. Hoy esta tradición ferial tiene su continuidad en dos importantes citas: la Feria Regional del Campo Extremeño y principalmente, la Feria Internacional Ganadera.

Zafra fue tomada en 1241 por las huestes de Fernando III, aunque su historia tiene un punto de inflexión en 1394 cuando Enrique III concedió la ciudad al Señorío de Feria y los nuevos señores iniciaron su transformación fortificándola con murallas y levantando su alcázar. En el siglo XVI los zafrenses contribuyeron a la epopeya americana, pues cerca de 250 vecinos marcharon en busca de gloria y fortuna. Destacan nombres como Pedrarías de Almesto, Hernando de Santana, el capitán Juan Jaramillo de Andrade o Sancho de Barahona que acompañó a Hernán Cortés en las expediciones a México y Guatemala.  

En la actualidad Zafra cuenta con una población de 17.000 habitantes, siendo una de las pocas que se ha salvado del despoblamiento general de Extremadura.

Nuestro recorrido en Zafra se inicia en la Puerta de Palacio, anexa al Palacio de los Duques de Feria. Este Palacio, concebido como alcázar, se levanta en el siglo XV en estilo gótico con influencia mudéjar. Fue reformado y ampliado a principios del siglo XVII, dándole aires más palaciegos. Actualmente es Parador de Turismo.

El Palacio comunicaba con la Iglesia de Santa Marina, convertida hoy en Centro Cultural. Recorremos la céntrica y comercial Calle Sevilla para llegar a la Plaza Grande, plaza porticada que conserva el aroma de su pasado histórico. Un grato lugar con terrazas para sentarte a tomar algún refrigerio. De entre las casas que la bordean destaca la  fuese casa natal del humanista Pedro de Valencia. Conectándose con ella mediante el popular "Arquillo del Pan", se halla su hermana menor la Plaza Chica, también porticada, de reducidas proporciones pero llena de atractivo y encanto. Una de sus columnas conserva grabada una vara de medir conocida como "la vara de Zafra". Aquí encontramos el viejo edificio concejil, hoy Escuela Municipal de Música.

Tras pasar ante la Casa del Ajimez, nos dirigimos a la Colegiata de la Candelaria, del siglo XVI, con interior de una sola nave, con capillas entre los contrafuertes y coro alto a los pies. Destaca especialmente el retablo mayor, realizado entre 1656 y 1683 por Blas de Escobar, José de Arce y otros artistas sevillanos del Barroco. También  la capilla barroca de la Virgen de la Valvanera y el retablo de la Virgen de los Remedios, cuyo ensamblaje clasicista enmarca nueve lienzos de Francisco de Zurbarán. 

Ya de regreso entramos en el Parador donde visitamos el patio central de mármol y las dependencias comunes. Y siendo esta tierra de crianza del cerdo ibérico, no podía faltar la visita a un secadero de jamón ibérico, con desgustación incluida.

El tiempo apremia y hemos de regresar a nuestro hotel de Mérida. Confieso que me quedo con las ganas de haber llegado hasta Jerez de los Caballeros a 38 km por carretera de Zafra ya la documentación de que dispongo habla de la belleza de sus calles, de las iglesias, de la muralla y sus torres llenas de historia. Pero todo no puede ser.

Imagen propia: Palacio de los Duques de Feria, actual Parador Nacional de Turismo.

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Badajoz

Visita a Extremadura. Septiembre 2019: Badajoz.

Y llegamos a la capital de la provincia homónima, Badajoz, en la comarca de Los Baldíos, a orillas del río Guadiana, que girando hacia el sur hará frontera con Portugal. Cuenta actualmente con una población de 155.000 habitantes. Su economía se basa en el sector servicios, con una importante actividad comercial

Badajoz fue fundada en el año 875 por el caudillo musulmán Ibn Marwan al-Chilliqui, sobre el Cerro de la Muela. A partir de ese momento, Badajoz se fortifica y se convierte en una verdadera ciudad en la que conviven las tres culturas: árabe, cristiana y judía.

Entramos en Badajoz por la llamada Puerta de Las Palmas, que se ubica frente al llamado Puente de las Palmas sobre el Guadiana. Está flanqueada por dos sólidos torreones cilíndricos coronados de almenas,que en tiempos sirvieron de prisión real "para los reos de muy graves delitos".

Nos dirigimos a La Alcazaba, origen de la ciudad, aunque su configuración es básicamente el producto de la reforma realizada en el siglo XII de mano de los almohades. La fortaleza controlaba el paso natural desde la meseta castellana hacia los territorios de Andalucía y Portugal. De las torres albarranas , la más conocida es la Torre de Espantaperros de planta octogonal que recuerda la Torre del Oro sevillana. Pasamos por la Puerta del Capitel y recorremos parte del adarve.

Desde La Alcazaba nos dirigimos a la Plaza Alta que ha sido históricamente el centro de la vida de la ciudad. Aquí encontramos la Antigua Casa Consistorial, las casas mudéjares, las Casas Coloradas (cuya fachada encontramos en restauración), el Arco del Peso desde el que se divisa el Convento de Adoratrices.

Y de aquí vamos hacia la Plaza de España para visitar la Catedral. Con aspecto exterior de fortaleza, ya que empezó a construirse fuera del recinto amurallado, que sin embargo oculta un rico patrimonio interior. Se trata de una construcción gótica de tres naves, crucero y tres ábsides. Fue consagrada en 1276, pero las obras se dilataron por siglos. La rejería, una de las joyas de la Catedral, data de finales del s. XVII, siguiendo modelos del Alentejo portugués. En el Altar Mayor se encuentra un retablo barroco en madera dorada, obra de Ginés López. El Coro es sin duda, uno de sus tesoros. Es obra de Jerónimo de Valencia, discípulo de Berruguete, estando rematado por tres órganos. 

Otros edificios interesantes podimos ver en Badajoz, como puede ser La Giraldilla, la ermita de La Soledad, el Teatro López de Ayala, la Iglesia de San Juan Batista y un largo etc. Nos marchamos de Badajoz rompiendo un poco ese prejuicio de que, aparte de la Catedral, tiene poco que ver. 

Imagen propia: Catedral de Badajoz 

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