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    Después de las primeras lluvias del otoño, el pinar de Navafría se ve visitado por numerosas sociedades micológicas procedentes de diversas provincias. El motivo no es otro que la recogida de hongos y setas, actividad legalmente regulada y para la que se requiere permiso administrativo y el cumplimiento de determinadas normas de recogida.

   La normativa de recogida ha surgido después de los abusos cpmetidos en anteriores épocas, en las que el afán de recoger grandes cantidades hacía que muchos desaprensivos cegados por su avaricia, ya que el boletus edulis alcanzaba altos precios de mercado, rastrillaran el terreno y las guardasen en sacos y bolsas de plástico, cosa que conducía directamente a la extinción de la especie.

   Bienvenida sea la normativa que, al regular la forma de recolección y requerir permisos, hace que se mantenga el hongo en el suelo y, al ser depositada la seta en cestos, se permuta la difución de las esporas reproductivas.

  Imágenes: Superior, boletus edulis. Inferior, Macrolepiota. Ambas son comestibles y se dan en abundancia en todo el pinar de Navafría.

 

Chiste:

    Ring, ring, suena el teléfono a las cuatro de la mañana.

   Aal descolgar se oye una voz que pregunta:
    - Aló, aló, ¿La familia Silva?
    Una voz dormilona contesta:
    - ¡No tarado, la familia duerme!

 

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